“En Gerri hay un semáforo que sonríe cuando pasas a 30, eso ya lo dice todo”

Los empresarios, bajo un mapa que muestra la red viaria de alta capacidad. - AMADO FORROLLA
“En la travesía de Gerri de la Sal hay un semáforo que te sonríe cuando pasas a 30 km/h, eso ya lo dice todo”, fue la imagen con la que Josep Castellarnau, hotelero de Escaló y presidente de la federación provincial del ramo, describió las comunicaciones en el Pirineo de Lleida. Castellarnau participó con otros cuatro empresarios en la mesa redonda Un futur económic connectat dentro de la Trobada Connectem el Pirineu, organizada por el Grup SEGRE en el teatro La Lira de Tremp.
Los cinco coincidieron en que las inversiones, aunque bienvenidas, llegan tarde, y el retraso ha lastrado el desarrollo. “Hay una pérdida de oportunidades por la distancia. Hemos de pasar medio día en el coche para acercarnos a una oportunidad”, señaló Núria Cervòs, de la empresa familiar del mismo nombre que opera en el sector servicios y la hostelería.
Cristina Cirera, fundadora y directora de Casa Carrella, de Abella de la Conca, narró cómo “allí no tenemos las mismas oportunidades. La materia prima (frutos secos) sigue estando allí, pero nos hemos tenido que trasladar a Tremp. Eso no debería ocurrir”.
Esa sensación de abandono, en cualquier caso, convive con otra de empuje. “Hemos de pensar en la C-28 como una vía de salida de Barcelona a Europa. Cuando integramos al Pirineo en la economía de Catalunya hemos de pensar en grande: la C-13, la C-14 y la C-28 han de ser vías rápidas”.
Sergi Sebastià, de Fustes Sebastià de Rialp, fue reivindicativo: “En Catalunya se desconoce el Pirineo, hay un gran desconocimiento”, dijo, e invitó a “mirar al Pirineo como industria. Hay dos materias primas, la madera y el agua, que solo están aquí”.