INFRAESTRUCTURAS
Grúas de la Segarra trabajaron a destajo atendiendo vehículos el viernes en la autovía A-2: “treinta servicios en seis horas”
Solo una firma efectuó más de treinta servicios en este tramo en menos de seis horas

Grues de la Segarra van treballar a tot ritme atenent vehicles divendres a l’A-2
Cada día son más los conductores que denuncian desperfectos en sus vehículos por el mal estado de la autovía A-2 a su paso por la Segarra. En el incidente del viernes se vieron afectados al menos más de una treintena de vehículos. Muchos buscan rutas alternativas a la espera de la actuación de emergencia anunciada por el Estado.
El caos en la autovía A-2 a su paso por la Segarra del pasado viernes no solo colapsó la circulación en ambos sentidos de la vía, sino que también provocó una intensa jornada de trabajo en las empresas de grúas de Cervera. Grues Ametllers efectuó más de treinta servicios entre las 17.00 y las 23.00 horas. “Estaban todos los coches con las ruedas pinchadas e incluso alguno con los cristales rotos por desprendimientos del asfalto”, explicó su propietario, Romà Guàrdia, que también vivió la situación en primera persona asistiendo vehículos bajo la lluvia.
Dispone de una flota de seis grúas que trabajó a pleno rendimiento “en un lapso de tiempo muy corto”. Guàrdia apuntó que la mayoría de daños fueron ruedas pinchadas, aunque también tuvieron que socorrer a algunos con los vidrios rotos por culpa de los desprendimientos del asfalto.
De hecho, cada día son más los usuarios afectados por el mal estado del firme, muchos conductores denuncian haber sufrido desperfectos en este tramo y buscan rutas alternativas para evitar riesgos.
Una de ellas es Gemma Minguet, de Tornabous, que trabaja en Santa Coloma de Queralt y al menos tres veces por semana pasa por este tramo de la A-2. Explica que “en abril de 2024 estrené coche, y solo un mes después ya estaba cambiando el parabrisas porque se rompió por culpa de una piedra lanzada por un camión del asfalto. En julio, repetimos. Y en marzo de 2025, tercera vez. ¿El resultado? Mi aseguradora no me renovó. Ahora pago más por culpa de una carretera que es una vergüenza y, además, me consideran una conductora potencialmente peligrosa sin tener yo la culpa. Y no tengo dónde reclamar”.
Teresa Lavilla, de Corbins, trabaja en Barcelona y lamentó que en algunos tramos de la vía “no se ven ni las líneas del suelo”.
Por su parte, Oriol Crespo, vecino de El Palau d’Anglesola, vivió en la carretera LL-11 una situación similar a la del pasado viernes en la A-2. “El miércoles pasado volvía de Lleida de la universidad y, a la altura de Els Alamús, reventé una rueda del coche cuando pasé por un bache”, explicó.