POLÍTICA
La alcaldesa de Tàrrega convoca una cuestión de confianza el miércoles
Para poder aprobar el presupuesto y la plantilla de 2026, tumbados por Junts y CUP

Los seis miembros del gobierno en minoría de ERC y PSC. - LAIA PEDRÓS
La alcaldesa de Tàrrega, Alba Pijuan (ERC), anunció ayer que se someterá a una cuestión de confianza para intentar sacar adelante el presupuesto y la plantilla municipal de 2026, rechazados el jueves por el pleno con los votos en contra de Junts y la CUP, en la oposición. El pleno extraordinario para votar la cuestión de confianza tendrá lugar el próximo miércoles 25 de febrero, a las 12.30 horas. Pijuan defendió que “creemos que es una buena propuesta de presupuesto”. En este sentido, explicó que “hay dos opciones: quedarnos como estamos, con el presupuesto prorrogado y la ciudad paralizada pero manteniendo el cargo —sería lo más fácil—, dejando Tàrrega sin inversiones, sin opciones para ampliar servicios ni para otorgar subvenciones a las entidades que la hacen mover, o bien vincular el presupuesto a una cuestión de confianza para lograr aprobarlo junto a la ciudadanía”. Según la alcaldesa, este mecanismo es la única vía para “seguir trabajando por la ciudad y los vecinos” y evitar la parálisis municipal.
La cuestión de confianza se votará de forma nominativa. Si no prospera, se abrirá un plazo de un mes —a partir del día siguiente del pleno— para que los grupos de la oposición presenten una moción de censura. Si pasado ese plazo no se presenta ninguna moción viable, el presupuesto y la plantilla quedarán aprobados automáticamente, gracias a este mecanismo excepcional que la alcaldesa puede activar hasta dos veces durante el mandato. Se trata de una estrategia similar a la que empleó recientemente Fèlix Larrosa, alcalde de Lleida, para desbloquear una situación de bloqueo político.
Pijuan defendió estas cuentas como de “kilómetro cero”, enfocadas en ejes básicos como la limpieza y el mantenimiento, la seguridad y la vivienda. El presupuesto asciende a 24,3 millones de euros, la cifra más alta de la historia del ayuntamiento.
Por su parte, Rosa Maria Perelló (Junts) afirmó que “lo que debía hacer la alcaldesa era dimitir. Ahora, con la cuestión de confianza, si no la supera, este mecanismo le permitirá tener el presupuesto aprobado en caso de que no se presente ninguna moción de censura”. Laia Recasens (CUP) dijo que “si ERC hubiese tenido la voluntad de sentarse y de negociar, tendríamos presupuesto”. La censura requiere un acuerdo de Junts y CUP, ahora improbable.