REPORTAJE
Lleida, refugio nuclear
Los vestuarios de las piscinas de Maials son un centro para descontaminar a evacuados si hay una fuga radiactiva y el pabellón Barris Nord de la capital está listo para alojarlos. El plan de emergencias de Ascó incluye 19 pueblos del sur del Segrià y Les Garrigues

Simulacros periódicos en Maials. En los últimos años, Maials ha sido escenario de algunos simulacros para ensayar la evacuación de poblaciones de Ascó y Vandellòs en caso de emergencia nuclear. En ellos participa personal del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y de la Unidad Militar de Emergencias (UNE). Más allá de estos ensayos, miembros del CSN visitan el pueblo al menos una vez al año para comprobar que funciona una vieja emisora de radio que custodia el ayuntamiento para asegurar las comunicaciones y la coordinación en caso de fuga radiactiva. En la imagen, un simulacro que se llevó a cabo en 2022. - SCD
Maials tiene cuatro vestuarios con duchas junto al polideportivo y las piscinas municipales, y está a punto de estrenar dos más. En ellos caben unas 70 personas, una capacidad considerable para un pueblo de menos de mil habitantes. Los utilizan de forma habitual quienes juegan a fútbol sala en el pabellón y los bañistas en verano, pero en realidad tienen un propósito muy distinto: hacer frente a emergencias nucleares en la central de Ascó.
Los vestuarios y las duchas de Maials son una estación de clasificación y descontaminación (ECD), una de las tres habilitadas para recibir a personas desplazadas si una fuga radiactiva obligase a evacuar en entorno de la central. Las otras dos están en Falset y Gandesa. Así lo establece el plan de emergencia nuclear de Tarragona (Penta), que engloba las instalaciones de Ascó y Vandellòs.
El ministerio de Interior pagará la práctica totalidad de los 85.000 euros que han costado los nuevos vestuarios de Maials, igual que pagó más de 50.000 para reformar otros dos en 2022. Para llevar a cabo estas obras, el ayuntamiento pide subvenciones estatales para municipios en el entorno de centrales nucleares. Estas ayudas tienen como finalidad conservar en buen estado edificios y equipamiento para afrontar emergencias por radioactividad, pero ninguna norma impide darles otros usos en el día a día. Es lo que hace Maials. Los fondos estatales pagaron hace dos años una pickup con sirenas, megafonía y emisora de radio. Mientras no sea necesaria como vehículo de protección civil, la brigada municipal la utiliza en su trabajo cotidiano.
El alcalde, David Masot, argumenta que dar un uso habitual a la ECD y al vehículo “evita que se deterioren y garantiza que funcionen cuando hagan falta”. El dinero del Estado también costeó hace un cuarto de siglo buena parte del polideportivo, donde dos estancias que ahora usan entidades locales se convertirían en un centro de control en caso de fuga radiactiva. Incluso el tejado que cubre el trayecto entre el pabellón y los vestuarios se pagó con estas ayudas del Estado. “Es para que los evacuados puedan guarecerse si cae lluvia radiactiva”, apuntó Masot.
La descontaminación es solo la primera etapa en las rutas de evacuación. Si los desplazados no pudieran regresar a sus casas el mismo día en que se declara la emergencia, está previsto derivarlos a un Área Base de Recepción Social (ABRS), lugares habilitados para facilitarles alojamiento y comida. Hay cuatro adscritas a Ascó y Vandellós y están en Lleida, Reus, Tortosa y Tarragona.
Tal como sucede en Maials, la ABRS de Lleida es también un equipamiento lúdico y deportivo. Es el pabellón Barris Nord, que almacena raciones, camas plegables, mantas y artículos de higiene personal para dar refugio a unas 360 personas.
La decisión de activar el plan de emergencias, de evacuar poblaciones y la elección de las rutas para hacerlo corresponde al director del Penta, un cargo que recae sobre el delegado del Gobierno en Catalunya. Está al frente de una estructura jerárquica que integra a las administraciones locales, del Estado y la Generalitat. Este organismo decide a qué ECD deben ir los desplazados para descontaminarse, si hay que trasladarlos desde allí a un área de recepción social y en cuál darles refugio.
Maials y Lleida conforman una de las vías de evacuación porque la provincia queda fuera del área de mayor riesgo inmediato en caso de fuga radiactiva en Ascó o Vandellòs. El mayor peligo se encuentra en la llamada zona I del Penta, que engloba a los municipios en un radio de 10 kilómetros respecto a los reactores de Ascó y Vandellòs, todos en la provincia de Tarragona. En las comarcas leridanas, el plan de emergencias incluye 19 municipios en la llamada zona II, que abarca un radio de entre 10 y 30 kilómetros respecto a las centrales nucleares.
Diez de estos municipios están en Les Garrigues. Son L’Albagés, Bellaguarda, Bovera, El Cogul, La Granadella, Granyena, Juncosa, La Pobla de Cérvoles, El Solerà y Els Torms. El resto se encuentra el Segrià: Aitona, Alcanó, Almatret, La Granja d’Escarp, Llardecans, Maials, Sarroca, Seròs y Torrebesses. Todos ellos están alejados del área que exigiría una intervención urgente en caso de fuga radiactiva, pero el Penta advierte que quedarían expuestos a otros riesgos a largo plazo y que revertirlos requeriría “medidas de larga duración”.
En la zona II “las vías de exposición a la radiación están asociadas al material radiactivo depositado en el suelo tras el accidente”, según el plan de emergencias. Esto exige “planificar medidas de protección para reducir las dosis a largo plazo provenientes de las sustancias radiactivas depositadas y de la ingestión de alimentos y agua contaminados”.
Raciones, camas y utensilios de aseo para acoger a desplazados
El pabellón Barris Nord de Lleida es un equipamiento clave del Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (Penta), ya que sería uno de los centros de acogida y distribución de los ciudadanos de la poblaciones próximas a las centrales de Ascó y Vandellòs en caso de que hubiera una fuga radioactiva. Concretamente, la casa del Hiopos Lleida recibiría a los vecinos de las poblaciones que se encuentran dentro de un radio de 10 kilómetros de las centrales nucleares. Para hacer frente a una catástrofe de este tipo, en las entrañas del pabellón hay apiladas cajas con raciones de superviviencia para la población civil, así como kits de descanso con camas plegables, mantas y utensilios de aseo personal. En total, el Barris Nord podría actuar como refugio temporal para aproximadamente 360 personas. El motivo por el cual Lleida necesita una infraestructura de este tipo es porque la ciudad no está afectada por riesgo nuclear, pero está a menos de 100 kilómetros de Ascó y Vandellòs, concretamente, a 47,2 km y a 76,6 km, respectivamente.