En taxi al cole rural
Educación le pone transporte privado a una escolar de Altorricó tras vetar que usara un bus de la ESO. La niña pasó 2 meses sin clase por ese motivo

El colegio público de Altorricó se integra en un CRA con los de Vencillón y Algaió. - E.B.D.
La consejería de Educación del Gobierno de Aragón ha optado por ponerle a una niña de 12 años un servicio de taxi diario de ida y vuelta entre la torre donde vive y el colegio público de Altorricó, en la Llitera, después de haber hecho que pasara más de dos meses sin poder ir a clase al vetar el mismo departamento que pudiera utilizar la línea de transporte escolar de ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria) que circula a unos metros de su vivienda.
La historia se remonta a mediados de noviembre, cuando la familia de la niña se trasladó a vivir de una casa en el casco urbano a una torre situada a unos kilómetros del núcleo, algo que generó una situación absurda: la niña pasó más de dos meses, desde mediados de noviembre hasta finales de enero, sin ir a clase y recibiendo atención de refuerzo varias horas a la semana por parte de una monitora de la Comarca de la Llitera ante el retraso del departamento de Educación en resolver el tema.
El trabajo por turnos de algunos de los adultos de la familia imposibilita que puedan trasladar a la niña al colegio por su propios medios.
La situación iba camino de cronificarse a pesar de que Educación disponía desde noviembre del informe de los Servicios Sociales de la comarca que reclamó al colegio, cuya dirección puso el asunto en conocimiento de la direccción provincial en cuanto la familia de la niña se mudó. Sin embargo, no movió ficha hasta que, a comienzos de enero, el ayuntamiento de Altorricó denunció la situación.
“La niña no se incorporó porque nadie buscó una solución. Nadie contactó con el ayuntamiento y al colegio no le daban una respuesta clara”, señala la alcaldesa de Altorricó, Susana Ramón.
Educación justificaba la negativa a que utilizara el autocar que cubre la ruta escolar del instituto de secundaria de Tamarit de Llitera en que no pueden ser utilizadas por alumnos de etapas distintas.
“Es un episodio más de la deficiencia con la que el Gobierno de Aragón trata a la escuela rural. Los niños de los pùeblos deberían poder disponer de las mismas oportunidades que los de la ciudad”, anota la alcaldesa.
La consejería no responde al Justicia sobre Valcarca
La consejería de Educación ha eludido dar explicaciones al Justicia sobre el abandono de los cuatro escolares de Valcarca, que pasaron varias semanas sin transporte escolar a comienzos de curso. Con la incorporación de los alumnos de secundaria del instituto de Binéfar a las líneas de transporte escolar a mediados de septiembre, la ruta de la capital literana sufrió una modificación del servicio de facto: los cuatro alumnos de Valcarca dejaron de ser recogidos por la mañana y devueltos por la tarde, y en Binaced comenzaron a faltar cinco plazas cada día. En las rutas de Esplús y de San Esteban de Litera también se dieron episodios de falta de plazas para transportar todos los niños escolarizados. En estos dos últimos casos, como en el de Binaced, la solución habitual era la de que los escolares más pequeños viajaran sentados en el regazo de los más mayores. La situación comenzó a normalizarse un mes después, a partir del 14 de octubre, cuando el departamento de Educación puso en marcha un doble transporte en la línea de Valcarca y Binaced y comenzó a destinar vehículos con plazas suficientes para las de Esplús y San Esteban. Las ausencias y los retrasos vinculados al transporte escolar llegaron a provocar amonestaciones a los escolares. Las madres de los escolares de Valcarca, cuyas familias tuvieron que hacerse cargo del transporte diario de los niños, presentaron una queja ante el Justicia de Aragón, el homólogo autonómico del Defensor del Pueblo. Sin embargo, Educación eludió atender al requerimiento de información del Justiciazgo. La queja acabó archivada al indicar los firmantes que las deficiencias del servicio estaban resueltas.