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GOLPISMO

Dos leridanos ‘claves’ en el 23-F

El capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias, de La Torre de Capdella, era agente del servicio de inteligencia, el Cesid, y amigo de Tejero. El coronel Diego Ibáñez Inglés, de Arbeca, fue ‘mano derecha’ de Milans y uno de los ‘cerebros’ del golpe fallido

Los protagonistas, en el macrojuicio. En la imagen aparecen la mayoría de los procesados , entre ellos los leridanos Vicente Gómez Iglesias y Diego Ibáñez Inglés (segundo por la derecha en la fila de abajo). Este último falleció en 1987, al poco de salir de la cárcel.

Los protagonistas, en el macrojuicio. En la imagen aparecen la mayoría de los procesados , entre ellos los leridanos Vicente Gómez Iglesias y Diego Ibáñez Inglés (segundo por la derecha en la fila de abajo). Este último falleció en 1987, al poco de salir de la cárcel.

Lleida

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Entre los condenados por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 se encuentran dos leridanos, y ambos tuvieron un papel muy importante en la asonada.

El primer leridano presente en la trama es el coronel de Ingenieros Diego Ibáñez Inglés, nacido en Arbeca y destinado el 23-F como segundo jefe del Estado Mayor de la Capitanía General de la III Región Militar. Y, como tal, mano derecha de Jaime Milans del Bosch, teniente general del Ejército de Tierra y jefe de esa zona. De hecho, en el juicio ambos compartieron abogado defensor. Se le considera uno de los cerebros del golpe junto a Milans.

La sentencia que le impuso prisión por rebelión militar (la Fiscalía pedía para él 15 años) señala que Ibáñez Inglés celebró el 23-F una reunión en Valencia con otros dos jefes del Estado Mayor para preparar, por orden de Milans, la operación Alerta Roja para sacar las tropas a la calle, así como la operación Turia para proteger los itinerarios y viviendas del personal castrense. También se consideró probado que redactó junto a Milans del Bosch “un bando de declaración de un estado excepcional en la región”. Su abogado pidió su absolución al alegar que actuaba a las órdenes de Milans y este, a su vez, de las del rey.

El otro es el capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias, originario de La Torre de Capdella. Era agente del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid) y amigo del teniente coronel Antonio Tejero. Uno de los documentos desclasificados el miércoles por el Gobierno es un informe interno del servicio de inteligencia en el que reconoce que seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales, entre ellos Gómez Iglesias, participaron activamente en el 23F. En el texto, se detalla que el capitán se libró del servicio ese día alegando un cólico nefrítico y que ya coincidió con Tejero en Gipuzkoa, conservando la amistad. En ese momento señalaban que “el único punto dudoso es su actuación en el Parque Automovilístico de la Guardia Civil” ese día, aunque sí remarcan que era uno de los agentes del Cesid que conocían el 23F antes de que pasara.

Gómez Iglesias fue el único miembro del Cesid condenado (la Fiscalía le pedía 8 años) por auxlio a la rebelión militar. Finalmente fue indultado en 1984. Según la sentencia, colaboró en el embarque de agentes en los autobuses que habían de trasladarlos al Congreso, capitaneados por Tejero. Asimismo, se indica que visitaba con frecuencia al líder golpista en los días anteriores al 23F y que incluso un día lo llevó en su propio coche a cenar en casa de unos familiares.

En los documentos desclasificados, hay diferentes crónicas del juicio celebrado ante el Consejo Supremo de Justicia Militar. En ellas no solo se incluyen las declaraciones de procesados y testigos, sino que también se deja constancia del ambiente de la sala, con la presencia de familiares de los militares golpistas y de la prensa. Incluso se habla de la relación entre ellos, con recelos por parte de los generales a los espías, como Gómez Iglesias, o la tensión creciente entre Armada y Milans del Bosch.

El juicio se saldó el 3 de junio de 1982 con penas de 30 años para Tejero y Milans del Bosch. Otras 28 personas recibieron penas de entre un año de suspensión de empleo y 6 años de cárcel. El tribunal impuso cinco años para Ibáñez Inglés, que el Supremo aumentó un año después a los diez años. También elevó la condena a Gómez Iglesias de tres a seis años.

Feijóo pide que regrese el emérito

El regreso de Juan Carlos I a España desde su exilio en Abu Dabi es una “decisión personal” de este, señalaron fuentes de la Casa del Rey tras el debate abierto en la política institucional tras la desclasificación de los papeles del golpe. “Creo que sería deseable que el rey emérito regresara a España”, dijo el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, respondió que la decisión “depende exclusivamente de él” y “en su caso, de la Casa Real”. Esa determinación “no le compete ni al Gobierno ni mucho menos al líder de la oposición”, añadió.

“Ese general Armada es un chapucero”

“Le he dicho yo al general [Jaime Milans del Bosch] que es un chapucero el general [Alfonso] Armada ese” , le explicó la tarde del 23-F el teniente coronel Antonio Tejero desde el Congreso al ultraderechista Juan García Carrés en una conversación telefónica intervenida por el Cuerpo Nacional de Policía y cuyo contenido desclasificó el miércoles el Gobierno. “El que ha ido allí muy mal, eh, muy mal”, le había dicho antes el ultra. “Lo que quiere [Armada] es ser presidente como sea, al precio que sea”, sostiene más adelante el guardia civil sublevado.

Lleida, un “destino de escasa importancia”

“Destino de escasa importancia en la escala de mando” , es la descripción del puesto de gobernador militar de Lleida que recoge un documento sobre la fallida intentona golpista del 23 de febrero de 1981 desclasificado el miércoles por el Gobierno. El legajo recoge varios informes sin firma que llevaban en los archivos del ministerio del Interior más de cuatro décadas. “Colocando al general Armada en un puesto clave se debían de producir o provocar más situaciones que propiciaran la operación” golpista, añade sobre el acceso del militar al Estado Mayor del ejército.

El bar del Congreso y las ‘fiestas’ en el juicio

Cuatro botellas de Moët Chandon, seis de Codorníu, 16 cajas de cerveza, 19 botellas de whisky, 24 botellas de vino tinto... y hasta sumar bebidas por valor de 106.672 pesetas consumieron en el bar del Congreso los guardias civiles el 23-F. Uno de los documentos desclasificados el miércoles, relativos al juicio, indica que “se conoce que en la Residencia donde están recluidos el ambiente durante las visitas casi es festivo, continuando recibiéndose abundantes regalos de pasteles, comida, whisky, etc. Sólo el grupo Armada-Cortina-Gómez Iglesias continúa fuera” del mismo.

Tensión entre Armada y Milans del Bosch

Los documentos también revelan la tensión creciente entre los generales Armada y Milans del Bosch. Hay anotaciones durante las jornadas del juicio en el que incluso se indica que sus sillas “cada vez están más separadas” y, en alusión al ambiente en la residencia en la que comparten los procesados, se indica que “cada vez son más notables las tensiones” entre ambos. En este sentido, se informa de que el general Armada ha sido trasladado a una habitación distinta “para evitar incidentes que al parecer se preveían de continuar en contacto con el resto de procesados”.

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