Ensayo para sanear ríos de montaña
ACA y CEAB testan en Boí un sistema de humedales artificiales para tratar aguas residuales. La Generalitat prevé instalar ese modelo en núcleos aislados, refugios y masías del Pirineo

Los módulos simulan humedales con y sin vegetación para eliminar nitratos y fosfatos del agua. - ACA
La ACA (Agència Catalana de l’Aigua) ensayará en Boí, en colaboración con el CEAB (Centre d’Estudis Avançats de Blanes), su modelo de depuración de aguas residuales para zonas aisladas de montaña.
La planta piloto, que iniciará en mayo un periodo de investigacion de tres años, combinará el uso de sedimentos y de plantas autóctonas como filtros para tratar el agua residual. “No hay nada químico, todo es biológico. Usamos la naturaleza de la alta montaña para crear una depuradora natural”, explica Stephanie Merbt, limnóloga del CEAB y coordinadora del proyecto.
Estará ubicada en la depuradora de Boí, gestionada por la ACA y equipada de origen con un sistema biológico de fangos que absorbe nutrientes como el fósforo y el nitrógeno de las aguas residuales de los núcleos de Erill La Vall, Taüll y Boí y del complejo hotelero del Pla de l’Ermita. Tiene capacidad para procesar un caudal de 1.310 m3 diarios, que se corresponde con la carga contaminante de 5.240 habitantes equivalentes.
El sistema piloto contempla habilitar varios módulos de sedimentos, unos con vegetación y otros sin ella, para simular sistemas artificiales de humedales para retirar del agua el nitrógeno y los fosfatos, principalmente procedentes de las aguas fecales y las actividades del hogar.
Se trata de observar la eficacia de cada módulo, tanto en general como según las variaciones estacionales de población y de condiciones climáticas, para aplicarlo en zonas de alta montaña, donde construir depuradoras estándar requiere altas inversiones económicas. Eso ha llevado a la ACA a plantear a la Confederación Hidrográfica del Ebro que le autorice a instalar sistemas de tratamiento vegetales en 400 núcleos de Lleida.
El modelo de Boí será un ensayo de ese tipo de sistemas para núcleos urbanos y para estructuras de menor carga contaminante como refugios de montaña y casas aisladas. “El gran problema para los ecosistemas fluviales de montaña son los núcleos no conectados a redes de depuración”, anota Merdt.
“Investigamos para utilizar el río como sistema de depuración”
“El proyecto de Boí es el hermano pequeño del River Lab del Vallés, donde estamos desarrollando investigaciones para utilizar el propio río como un sistema de depuración”, explica Stephanie Merbt, coordinadora del proyecto de la Alta Ribagorça y experta en limnología (rama de la ecología que estudia los ecosistemas acuáticos continentales) del CEAB. “Se trata de utilizar metodologías ya existentes y de adaptarlas a la alta montaña, donde los sistemas fluviales son muy vulnerables y a menudo oligotróficos”, es decir, con baja carga de materia orgánica y escasez de fitoplancton. A esa particularidad se le une otra como los “picos tremendos de carga contaminante” en las épocas de gran afluencia de visitantes.