Fogones y comparsas
El Palau d’Anglesola reúne a 500 comensales en torno a la ‘cassola de tros’ y recauda unos 2.100 euros para la investigación de Sant Joan de Déu. Miralcamp celebra los Cotxes Bojos con ‘cassolada’ para más de 700 personas y Vallverd mantiene viva la Matança del Porc

Els Pelacanyes, ganadores del concurso de Miralcamp. - ELS PELACANYES
El Pla d’Urgell ha celebrado un fin de semana de tradición y ocio con tres citas muy participativas en El Palau d’Anglesola, Vallverd y Miralcamp, con la gastronomía y el Carnaval como hilos conductores. En El Palau, medio millar de personas se reunieron en el pabellón para rendir homenaje el domingo a la cassola de tros, el plato más identitario, con concurso y una cassola popular de grandes dimensiones: desde primera hora se encendieron los fogones y el jurado destacó el buen nivel de las elaboraciones y la presencia de cocineros jóvenes, garantía de relevo para que la receta no se pierda. La jornada tuvo además un componente solidario y permitió recaudar 2.137,95 euros para la investigación de Sant Joan de Déu, sumando apoyo y calor a una causa vinculada al cáncer infantil cerebral. En el palmarés, el primer premio fue para Xup-xup, seguida de Estudies o treballes? y Els amics de la Violant, con un accésit para la Colla del 2009, que debutaba en la elaboración del plato.
Por su parte, Miralcamp vivió un Carnaval intenso y de alta participación con la bajada de Cotxes Bojos como gran reclamo del día, un desfile de ingenio, velocidad y ocurrencias mecánicas que dio paso a actividades en el polideportivo como bingo popular y Escala en hi-fi, y al Judici del Rei Carnestoltes en la plaza Sant Jaume. A mediodía, la cassolada popular reunió a más de 700 comensales y, ya por la noche, el polideportivo acogió música y entrega de premios, con Pelacanyes como ganador, por delante de los pizzeros de Forno di Pietra y los marineros de Miralmar, cerrando un sábado de celebración.
En Vallverd, la Festa de la Matança del Porc volvió a reunir a vecinos, amigos y conocidos en una jornada que reivindicó la convivencia y la memoria colectiva, recordando aquellos tiempos en los que la matanza se hacía de manera compartida: el programa se abrió con la proyección del documental Els Girona y un coloquio con la historiadora Lluïsa Pla, antes de pasar a la cata del freginat, plato que solo se prueba una vez al año y que también degustaron el alcalde y varios concejales.