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El Segarra-Garrigues dará por fin agua de boca a 21.000 personas a partir del día 16
Abastecerá a Cervera y otros doce municipios del valle del Sió tras 18 años de espera

El embalse de L’Albagés tenía cubierta una cuarta parte de su capacidad gracias al agua que le llega por el Segarra-Garrigues. - ATL
Más de 21.000 vecinos de la Segarra empezarán a recibir a partir del 16 de marzo agua de boca del canal Segarra-Garrigues. Se destinará al consumo humano 18 años después de lo previsto y tras una conexión provisional en 2021. Los beneficiarios serán 13 municipios del valle del Sió: Cervera, Estaràs, Guissona, Ivorra, Massoteres, Les Oluges, Els Plans de Sió, Ribera d’Ondara, Sant Guim de Freixenet, Sant Guim de la Plana, Sant Ramon, Tarroja y Torrefeta i Florejacs.
El suministro llegará a través de la potabilizadora de Ratera, construida en 2008 para tratar el agua del Segarra-Garrigues pero que, desde entonces, lo ha hecho con la del Canal d’Urgell. Las obras para conectarla al canal se completaron en 2024, tras una inversión de casi dos millones de euros de la Generalitat.
El precio acordado es de 0,15036 euros por metro cúbico. Incluye el canon de la CHE, el coste de explotación de infraestructuras y la parte correspondiente a la comunidad de regantes. El consell de la Segarra y la Generalitat ya han dado el visto bueno al convenio y sólo falta firmarlo. Según el presidente del ente comarcal, Ramon Augé, es un precio “muy razonable” por los 11 meses al año que se utilizará agua de boca del canal. El duodécimo mes, el abastecimiento será con caudal de uso agroindustrial a 0,46 €/m³, pero Augé dijo que “por un mes no subirá mucho la media”.
El agua que recibe la Segarra del Canal d’Urgell tiene un precio algo mayor, de 0,1567 €/m³, más cuotas fijas entre 109 y 139 euros. Augé remarcó que el encarecimiento viene del coste del bombeo y la energía necesaria para transportar el agua desde la captación de Santa Maria de Montmagastrell. “A la larga, beber del Segarra-Garrigues será mucho más barato”, aseguró.
La tarifa que pagan los ayuntamientos a Gestió d’Aigües de la Segarra se mantiene este año igual que en 2025, con una parte fija y una variable. En 2027 se ajustará a los criterios de la Agència Catalana de l’Aigua, con una parte fija única. Paralelamente, el consell insta a los municipios a mantener sus pozos para garantizar el suministro. Un ejemplo es el de Guissona, que tiene en marcha dos proyectos de recuperación de pozos para captar más agua para consumo humano.
De momento, quedarán fuera de este suministro los cinco municipios de la comarca en el valle del Cercavins: Montoliu, Montornès, Granyena, Granyanella y Talavera. Seguirán conectados al Canal d’Urgell a través de la presa de Preixana. Tampoco se incorporarán los tres del valle del Llobregós: Sanaüja, Torà y Biosca. Aunque los dos últimos forman parte del Solsonès desde 2023, reciben el agua de la Segarra.
El ente comarcal busca cómo llevar a estas zonas el agua del Segarra-Garrigues. En el sistema Cercavins barajan opciones como seguir tratando el agua en la potabilizadora de Verdú, conectar con la de Ratera o hacer una planta nueva en Granyanella. En el valle del Llobregós ya se proyectó llevar agua del Segarra-Garrigues en 2008, pero se terminó descartando. Ahora se considera prioritario, ya que en Torà el agua del grifo no es potable. Aun así, este municipio y Biosca deberán aportar con fondos propios el porcentaje que no subvencione la Agència Catalana de l’Aigua.