La guerra de Irán estrangula la ruta de la alfalfa de la Franja
El cierre del estrecho de Ormuz atrapa los contenedores en viaje a los países del Golfo. El sector vende 30 millones al año en comida para camellos

En la Llitera y el Baix Cinca se cultivan 10.500 ha de alfalfa.
“Tenemos muchos contenedores llenos que iban hacia allí y que están paralizados en alta mar”, explica Javier Fatás, miembro de la ejecutiva de la organización agraria Uaga, que ayer reclamó al Gobierno central una “actuación urgente” ante lo que considera “una emergencia comercial de primer orden”. Se refiere a la ruta de la alfalfa desde el valle del Ebro a los países del Golfo Pérsico, que supone uno de los puntos fuertes de la agricultura de las comarcas de la Franja y que en los últimos años se ha convertido en una de las principales líneas de actividad del sector.
La alfalfa es en la Llitera, con 6.450 hectáreas, el segundo cultivo en extensión por detrás del cereal, mientras que en el Baix Cinca ocupa la tercera posición, con 4.111, solo con la fruta y el cereal por delante. La producción de esas superficies, que ocupan cerca de la quinta parte de la zona alta del Canal de Aragón y Catalunya, es la base de la actividad de las empresas deshidratadoras, que en los últimos años han consolidado una importante línea de negocio con las exportaciones hacia los países del Golfo Pérsico, donde el elevado contenido proteico y la alta digestibilidad han situado al vegetal entre los preferidos para alimentar a los caballos y los camellos de competición.
En los cinco últimos años, y según los datos de la Agencia Tributaria y las Cámaras de Comercio, las deshidratadoras de la Franja han exportado a Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar algo más de 500.000 toneladas de alfalfa deshidratada que les han supuesto una facturación de 161 millones de euros.
Ahora mismo, esa ruta comercial se encuentra al borde del gripado por el cierre de facto del estrecho de Ormuz, que es la vía por la que la mercancía llegaba en barco a sus destinos.
“Esa posición ganada durante décadas puede evaporarse si la crisis logística persiste y los compradores buscan nuevos proveedores”, advirtió en un comunicado la organización agraria COAG, que reclamó al Gobierno una batería de tres medidas: habilitar avales y aplazamientos financieros para los agricultores y las cooperativas afectados, activar gestiones diplomáticas para garantizar la vigencia de los contratos y asegurar la llegada de las remesas en cuanto la vía marítima lo permita (solo de la Franja salen entre 100 y 180 envíos cada año) y abrir una mesa de crisis sectorial.
Al tratarse de vegetal deshidratado las empresas disponen de un margen mayor que si fuera verde para buscar otros destinos a la mercancía a la espera del desbloqueo del estrecho, aunque en este caso topan con otro escollo: el coste de los fletes del transporte se ha duplicado con creces.
“No sabemos cuánto va a durar esta situación”, anota Fatás, quien llama la atención sobre el momento crítico en el que se ha desatado esta crisis: ahora, entre uno y dos meses de iniciar la cosecha según las zonas, es cuando se negocian los contratos de venta.