Del tractor al pilates: agricultores leridanos practican este ejercicio físico de bajo impacto para ganar flexibilidad y prevenir lesiones
Su trabajo diario, basado en movimientos muy repetitivos y bruscos, acaba provocando rigidez en el cuerpo

La clase de pilates tiene lugar en el centro Dinàmic de Tàrrega y está dirigida por la fisioterapeuta Esther Corbella. - LAIA PEDRÓS
Desde el pasado noviembre, todos los miércoles un pequeño grupo de payeses de la Vall del Corb cambia el trabajo del campo por una rutina muy distinta. A las ocho y media de la mañana, en el centro Dinàmic de Tàrrega, vestidos de deporte, descalzos y encima de una esterilla, aprenden durante casi una hora a mover el cuerpo de otra forma dirigidos por la fisioterapeuta Esther Corbella, con el objetivo de buscar la flexibilidad que el tractor y su trabajo, de movimientos bruscos y repetitivos, les quita.
Los protagonistas son Ramon Boleda y Àlex Foix, de Verdú; Santi Bacardí, de Ciutadilla; y Xavier Figuerola, de Nalec. Todos ellos llegaron por separado a la consulta de Corbella con dolores de espalda, hombros o cadera derivados de su duro trabajo diario. “Me encontraba con payeses muy rígidos. Pasan muchas horas en el tractor, con posturas fijas, hacen movimientos repetitivos y bruscos… tienen mucha fuerza muscular desarrollada, pero muy poca movilidad articular”, explica Corbella.

Revelen que estan estirant parts del cos que no sabien que existien. - LAIA PEDRÓS
Fue entonces cuando la fisioterapeuta les propuso hacer pilates como prevención y mejora física. Al principio, la idea sonó extraña. “Cuando ella nos lo dijo, pensamos que eso era para mujeres”, recuerdan los payeses aunque Corbella apunta que esta creencia no es cierta ya que “está enfocado más a hombres porque son mucho más rígidos”. Con todo, decidieron probarlo y el resultado ha sido muy gratificante. “Nos aporta mucha flexibilidad, lo notamos en pequeñas acciones diarias como bajar del noche, levantarnos de la cama... sabemos que es un proceso a largo plazo pero estamos estirando partes del cuerpo que no sabíamos ni que existían”, revelan.
Corbella ha diseñado las clases pensando en sus necesidades específicas. “Con ellos no me centro en la fuerza, porque ya la tienen. Trabajamos sobre todo la movilidad. Ganan fuerza en el core, estabilidad, control del cuerpo… El pilates les ofrece movilidad que no tenían en la cadera, cervical y en los hombros. Poco a poco se sienten más ágiles, ganan flexibilidad, se hacen más elásticos y con más conciencia corporal”, afirma la fisioterapeuta.
Esta iniciativa rompe estereotipos y pone el foco en la prevención: “El pilates no es solo estirar, es reconectar con el cuerpo para que el trabajo duro del campo no pase factura a largo plazo”, concluye Corbella. Para estos payeses, las sesiones se han convertido en un hábito esencial, demostrando que cuidar la salud física es tan importante como cultivar la tierra. En este sentido, animan a otros payeses a practicar también pilates u otros ejercicios físicos que contribuyan a mejorar su movilidad.