EQUIPAMIENTOS
El concurso arquitectónico para reutilizar la vieja terminal de buses de Lleida recibe 2 propuestas
Un jurado decidirá en septiembre cuál se ajusta más a los resultados del proceso participativo. Un parking, un mercado con productos de l’Horta o un polideportivo, algunas de las ideas de los vecinos

Vista del viejo apeadero de autobuses de la calle Saracíbar, que está cerrado desde mediados de abril. - PAU PASQUAL PRAT
El concurso arquitectónico para darle nuevos usos a la vieja estación de autobuses de la calle Saracíbar ha recibido dos propuestas, que serán analizadas en septiembre por un jurado profesional e independiente para elegir la idea ganadora. Así lo aseguró esta semana el alcalde, Fèlix Larrosa, que dijo que, hasta que no las analice el jurado, no se sabrá qué usos concretos proponen para el apeadero, que cerró sus puertas de forma definitiva a mediados de abril, cuando todas las operadoras se trasladaron a la nueva estación de la calle Príncep de Viana, situada justo al lado de la de trenes.
“Tenemos dos proyectos presentados de dos equipos de arquitectura, la previsión es que entre el 7 y el 9 de septiembre se hagan las deliberaciones para valorar las dos propuestas y determinar cuál de estas se ajusta más a las ideas que se aportaron durante el proceso participativo que hicimos hace meses”, explicó Larrosa. El jurado estará presidido por el alcalde e integrado por 11 miembros vinculados al urbanismo, sostenibilidad, cultura, arquitectura y colegios profesionales. El ganador será el encargado de redactar el proyecto para su posterior ejecución, mientras que la que quede segunda recibirá 4.000 euros.
Cabe recordar que el concurso plantea intervenir todo el edificio de la antigua estación que, además de la planta baja, cuenta con una subterránea y dos altillos. En total, la superficiees de 5.400 metros cuadrados. El proyecto forma parte del plan integral del Centro Histórico, que se desencalló en julio de 2024, cuando el ayuntamiento recuperó la titularidad de los dos altillos del complejo.
En cuanto al proceso participativo, en el que colaboraron un total de 296 vecinos, se recogieron propuestas como convertir el apeadero en una biblioteca pública con salas de estudio; un centro cívico; un espacio para entidades; un polideportivo con pistas de atletismo, patinaje y rocódromo; unas piscinas cubiertas climatizadas; un mercado con productos de l’Horta con restauración; una zona de ocio; o un aparcamiento público con “precios asequibles”.