Una joven actriz leridana participa en un rodaje con Pedro Almodóvar: “fue una fantasía”
Marina de Barta narra el aprendizaje en el set, el cuidado del director con sus actores y una anécdota con “el mechero del Deseo”

La actriz Marina de Barta, luciendo el vestido que llevó en la película. - ÓSCAR CARRETERO
Una oportunidad pequeña puede acabar dejando una huella enorme. Eso es lo que le ha ocurrido a Marina de Barta, joven actriz de Mollerussa que ha participado como extra en Amarga Navidad, la nueva película de Pedro Almodóvar. Ella misma resume la experiencia con una frase clara: “Fue una fantasía”. Instalada en Madrid desde hace alrededor de año y medio para formarse en interpretación audiovisual, De Barta empezó a acercarse a la industria a través de castings de figuración. Lo que no imaginaba era acabar en un rodaje de Almodóvar. De hecho, estuvo a punto de renunciar porque ya tenía otro compromiso en esas fechas. Todo cambió al conocer el proyecto. “Me dijeron que era una película de Pedro Almodóvar y que había poca figuración. Entonces pensé: esto no pasa cada día”, recuerda.
La joven formó parte de una de las escenas más especiales y divertidas de la película, el striptease de Patrick Criado. “Fuimos unos privilegiados absolutos por salir en esa escena”, afirma. Más allá de su aparición en pantalla, lo que más valora es el aprendizaje de ver trabajar a un equipo de ese nivel. “Poder ver trabajar a su equipo y a Almodóvar fue un regalo”, asegura. También le impresionó la actitud del director. “Es una persona que cuida mucho de sus actores”, destaca.
Entre las anécdotas del rodaje hubo una que todavía recuerda con humor. En plena escena le pidieron que fumara, aunque ella no sabía fumar. “Yo no tenía ni idea”, explica entre risas. Aquel momento dio pie, además, a otra historia curiosa: al terminar acabó quedándose casi por casualidad con un mechero del set, al que bautizó como “el mechero del Deseo”, en un guiño a la productora de Almodóvar. Durante meses lo llevó consigo como un pequeño amuleto improvisado. “La gente pedía un deseo cuando yo encendía el mechero”, cuenta. Tras seis meses, ella hizo lo mismo y, entonces, dejó de funcionar. Lo interpretó casi como una señal. “Ahora mi misión es devolvérselo a Almodóvar”, asegura.
Marina sigue ahora centrada en abrirse camino en el sector audiovisual. La experiencia, además, le ha confirmado que Madrid le ha abierto puertas y le ha permitido rodearse de personas que la han ayudado mucho en el primer tramo del camino. También destaca la presencia de profesionales leridanos en la capital: “Siempre que llego a un rodaje, acabo oyendo catalán, hay muchos profesionales haciendo cosas muy potentes en el sector audiovisual”. La experiencia le ha dejado una ilusión renovada. “Fue mucho más de lo que habría podido pedir nunca”, concluye.