La paja restante de la siega podría utilizarse para la construcción de viviendas, según un arquitecto de Guissona
Arnau Bujons desarrolla proyectos, hace divulgación y talleres sobre la bioconstrucción

Los participantes en el último curso de Bujons pudieron construir su propia estructura con paja. - JORDI BONILLA
La paja que queda en los campos después de la siega puede acabar convertida en paredes, sistemas de aislamiento y viviendas. Esta es la idea que defiende el arquitecto de Guissona Arnau Bujons a través del proyecto Caseta de Palla, desde donde ofrece cursos de bioconstrucción.
Bujons explicó que su voluntad va más allá de los planos que diseña, enfocándose sobre todo en la divulgación y el conocimiento “sobre cómo aplicar los materiales locales y naturales en la construcción”. El objetivo es “romper con la idea de que solo se puede construir con soluciones industriales y estandarizadas”.
En su caso, se ha especializado sobre todo en el uso de la paja “porque es un recurso que tenemos a disposición en la Segarra y que tratamos como un residuo, quemándolo o dejando que se pudra en los campos”, apuntó. En este sentido, afirmó que con el 10% de todo el cereal que se produce en el Estado español “podríamos cubrir todas las viviendas que se construyen y se reforman en un año”. También destacó el aislamiento térmico que ofrece y que “permite construir casas que, con un buen diseño, no necesitan ni calefacción ni aire acondicionado aunque se encuentren en un clima como el de Lleida”.
Bujons hace más de una década que desarrolla estrategias de bioconstrucción y aseguró que “cuando empecé era un rara avis y ahora las normativas europeas ya están hablando de descarbonización de materiales”. Sin embargo, lamentó la falta de facilidades burocráticas para poder utilizar elementos como la arcilla, la madera o la paja. “Aunque todos nuestros pueblos están hechos con muros de piedra y tapia, si los usas hoy en día cuesta justificarlos porque el modelo actual solo contempla el producto industrial”, señaló.
La dificultad administrativa contrasta con el interés que despiertan las formaciones que el arquitecto ofrece en Guissona. A principios de abril, una quincena de personas participaron en su curso, descubriendo diferentes técnicas de construcción con paja. Entre los alumnos había arquitectos, paletas y también gente sin ningún vínculo profesional con el sector. “La paja te permite levantarte tú mismo tu propia casa. Antiguamente todo el mundo se construía su vivienda y ahora hemos perdido la relación humana con el lugar donde vivimos”, subrayó.