SEGRE

VERDÚ

Devoción a St. Pere Claver

El refugio del Camino Ignaciano, habilitado en la casa natal del santo, defensor de los esclavos negros en la América del XVII y el XVIII, recibe cada año a medio millar de peregrinos

En mayo se conmemora el centenario de la llegada a la localidad de la reliquia, una costilla

La relíquia del sant, exposada en un reliquiari d’estil neogòtic i modernista.

La reliquia del santo, expuesta en un relicario de estilo neogótico y modernista. - LAIA PEDRÓS

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Verdú está de aniversario. En mayo se cumple el centenario de la llegada de la reliquia de Sant Pere Claver (una costilla), devoción que se ha mantenido intacta a lo largo de los años entre los vecinos y gracias a la cual este pueblo del Urgell recibe cada año la visita de al menos medio millar de peregrinos del Camino Ignaciano. La reliquia se conserva en su casa natal, donde se creó un santuario a la vez que se habilitó un refugio de peregrinos.

Verdú se ha convertido en uno de los puntos más significativos del tramo catalán del Camino Ignaciano, especialmente para los jesuitas de Catalunya, ya que es el pueblo natal de su patrón, Sant Pere Claver, misionero y defensor de los esclavos negros en la América de los siglos XVII y XVIII. La responsable de la Oficina de Turismo de Verdú, Àngels Cuscullola, destaca la “devoción” que existe por Sant Pere Claver, “curiosamente entre muchas personas jóvenes de todas las partes del mundo, especiamente extranjeros: de Estados Unidos, Alemania, Francia, México, Asia en general... por no olvidar los de Colombia, de donde es patrón”. También hay grupos de catalanes que empiezan el Camino Ignaciano en Verdú porque desde allí hasta Manresa se complementan los 100 últimos kilómetros y en caso de hacerlos a pie, al llegar a Manresa, los peregrinos reciben una credencial mientras que si los hacen en bici, necesitan completar 200 km. 

La relíquia del sant, exposada en un reliquiari d’estil neogòtic i modernista.

Àngels Cuscullola, responsable de l’Oficina de Turisme, i Agnès Huguet, responsable del refugi, en una de les habitacions. - LAIA PEDRÓS

Agnès Huguet, responsable del refugio, explica que los meses más fuertes son “los de la primavera y el otoño” aunque asegura que “para verano ya tengo el refugio completo algunos días de grupos grandes que aprovechan las vacaciones, algunos de los cuales son repetidores”. A pesar de tener abierto el refugio con más de treinta plazas desde hace más de una década (se inauguró el 2013), Cuscullola afirma que “a raíz de la celebración del Año Jubilar el 2022, el quinto centenario del peregrinaje que llevó a Ignacio de Loyola desde su casa natal hasta Manresa, camino de Jerusalén, instaurando el Camino Ignaciano, hemos notado un incremento sustancia de peregrinos”. Lo que más interesa a los peregrinos que pasan por Verdú es la reliquia del santo expuesta en un relicario de estilo neogótico y modernista que está situada en una sala donde se expone una parte del techo que se conserva de la habitación donde nació Sant Pere Claver, así como una cabeza de viga.

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