SEGRE

‘Thriller’ histórico entre aceitunas arbequinas

El escritor leridano Jordi Nogués viaja en ‘Les oliveres d’or’ al castillo-palacio de Arbeca en el siglo XVIII, en una trama de ambición, amor y traiciones y con un tesoro en juego

Jordi Nogués. - ABRIL NOGUÉS

Jordi Nogués. - ABRIL NOGUÉS

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El duque de Medinaceli y Cardona, señor de Arbeca, prometió a mediados del siglo XVIII pagar un real de vellón por cada olivo procedente de Tierra Santa plantado en sus dominios de esta localidad de Les Garrigues. Los payeses, entusiasmados ante la idea de un cofre repleto de monedas, se pusieron manos a la obra pero, a la hora de ir a cobrar, el dinero se había esfumado. En torno a esta leyenda histórica vinculada a las aceitunas arbequinas, el escritor leridano Jordi Nogués ha construido la novela Les oliveres d’or (Rosa dels Vents), un auténtico thriller repleto de ambición, de amor y de traiciones entre olivos, y con un tesoro en juego. Nogués, nacido en Artesa de Segre en 1968, ha vivido desde adolescente en tierras tarraconenses –desde hace unos años afincado en Valls–, aunque mantiene muy vivos sus lazos con su Lleida natal. De hecho, desde 2022 es el director del Parc Temàtic de l’Oli de Les Borges Blanques, proyecto del que también forma parte del patronato que lo impulsa. Historiador de formación académica, Nogués cultiva desde hace años la novela histórica, como en su anterior libro, La rosa i la creu (2022), sobre la leyenda catalana de Sant Jordi en el Montblanc del siglo XIV. “En mis ocho novelas, esta es la primera que ambiento en Ponent, y también es la más realista de todas”, explicó el autor a SEGRE. En esta obra, Nogués recupera el antiguo esplendor del castillo-palacio de Arbeca, el inmenso edificio renacentista de los duques de Cardona –que desde finales del XVII pasó a los Medinaceli–, del que la leyenda aseguraba que tenía 365 o incluso más ventanas de oro, una por cada día del año, y que las sucesivas guerras de Els Segadors, de Sucesión y del Francés acabaron arruinando casi por completo. “En 1762, el duque de Medinaceli lanzó la oferta con ocasión de una visita al palacio después de muchos años sin pisar estas tierras”, comentó Nogués sobre esta historia ambientada en una sociedad agrícola empobrecida por una sequía persistente y por la avaricia de una nobleza que nunca parecía tener demasiado con las rentas que percibía. “Quería plantar olivos enviados desde Tierra Santa para que su aceite fuera el orgullo del mundo entero”, recordó Nogués. “Pero a las puertas de la Revolución Francesa, en Arbeca se plantó la semilla de la rebeldía y brotaron con fuerza, entre los olivos, los gritos de libertad”, añadió el escritor, que aprovecha la trama para ofrecer un retrato social de una época de muchos cambios.

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