SEGRE

ENTREVISTA

Jaume Belló: «Sorprende que los artistas de La Màxima reciten poesía»

Director del grupo de teatre inclusivo La Màxima

Autodeterminación. En La Màxima, el director no decide qué se crea sino que lo hacen los propios actores con discapacidad intelectual. - ILERSIS

Autodeterminación. En La Màxima, el director no decide qué se crea sino que lo hacen los propios actores con discapacidad intelectual. - ILERSIS

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LAIA. D. S.

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Actor, director, profesor de teatro e integrador social, el leridano Jaume Belló es el responsable del proyecto La Màxima, la compañía de teatro inclusivo de la Fundació Ilersis. En esta entrevista, el dramaturgo explica la evolución de esta formación tan especial y también su papel como vicepresidente de la red internacional IIAN de artes escénicas inclusivas. Belló asegura que la razón del éxito de La Màxima son las ganas y la capacidad de sus artistas, “que tienen muchas cosas que explicar”.

¿Qué es La Màxima hoy?

Es una compañía de teatro inclusivo con voluntad profesional o profesionalizadora dentro del servicio ocupacional de la Fundació Ilersis, que tiene una singularidad: todas las horas de trabajo están dedicadas a la creación de espectáculos de artes escénicas.

¿Diría que es pionera?

No tengo constancia de otra iniciativa similar. Este es el primer servicio ocupacional dedicado a las artes escénicas, actualmente en evolución.

¿Cuándo deja de ser una actividad y se empieza a pensar como una compañía?

Es un proceso natural. La Màxima empieza como una actividad dentro del centro, pero pronto se abre al exterior. Si la compañía bebe de la comunidad, es coherente que lo que crea vuelva hacia la comunidad.

¿Qué ha contribuido a su consolidación?

Primero, el contexto social: es un buen momento para hablar de inclusión y accesibilidad. En segundo lugar, la apertura de miras de la Fundació Ilersis, que ha entendido que la cultura también puede ser un producto de la entidad, no solo un complemento. Y, finalmente, las ganas y la capacidad de los artistas, que tienen muchas cosas a explicar.

¿Qué impacto ha tenido La Màxima dentro de la Fundació Ilersis?

Creo que importante. La compañía recibe constantemente la ayuda y la colaboración del resto de servicios de Ilersis. El vestuario se elabora con el apoyo del grupo de costura; la gente que trabaja la madera nos construye cajas, estructuras..., hay una relación muy simbiótica y las artes escénicas van entrando dentro del servicio ocupacional como un trabajo real.

¿Cuánta gente hay detrás de La Màxima?

El grupo estable está formado por 12 personas. Pero si tenemos en cuenta lo que implica una producción, fácilmente podemos hablar de 20 ó 25 personas.

¿Cómo nacen las obras de La Màxima?

Las ideas llegan de la dinámica del grupo o de una preocupación compartida. La Sirena del Segre, por ejemplo, surgió del deseo de hacer La Sirenita, pero sin querer reproducir el relato de Disney. El reto fue encontrar una razón lógica para que una sirena saliera del mar y que no fuera a enamorarse de un novio.

¿Y qué encontraron?

Tardamos casi dos años en darnos cuenta de que la sirena quiere marchar porque el mar está tan sucio que se está muriendo.

Forman parte de la red International Inclusive Arts Network (IIAN). ¿Qué es y por qué es importante?

IIAN es la red dedicada a la inclusión y la accesibilidad. Su objetivo es poner en contacto artistas de todo el mundo para compartir experiencias, recursos y metodologías, tanto para crear espectáculos accesibles como para promover la presencia de artistas con discapacidad en los escenarios.

¿Qué papel juega dentro de esta red?

Soy el vicepresidente. Es una red internacional muy diversa, con presencia de países como Nigeria, Italia, Chipre, Pakistán o Noruega y cada realidad es muy diferente.

¿En qué sentido?

Muchas son personas que trabajan en festivales o gestionan cultura y artes escénicas en sus territorios. Yo gestiono una compañía formada solo por personas con discapacidad intelectual dentro de un servicio ocupacional, y esto sorprende.

Autodeterminació. A La Màxima, el director no decideix què es crea sinó que ho fan els mateixos actors amb discapacitat intel·lectual. - ILERSIS

Autodeterminació. A La Màxima, el director no decideix què es crea sinó que ho fan els mateixos actors amb discapacitat intel·lectual. - ILERSIS

¿Qué es lo que más sorprende?

La autodeterminación. No es el director quien decide qué se tiene que crear sino que son las personas con discapacidad intelectual las que determinan qué espectáculo quieren hacer. El proyecto de La Màxima lo expliqué por primera vez en un festival en Nigeria. Allá, una de las preguntas más recurrentes era si las personas con discapacidad acababan haciendo de árbol. Y yo respondía: no, es que a nuestra compañía todas las personas tienen discapacidad. Y si en algún momento hacen de árbol, aquella escena es la escena más importante. No hay presencias decorativas. Cada aparición tiene sentido y dignidad. A diferencia de muchas empresas que suelen buscar financiación antes de desarrollar una idea, el apoyo de la Fundació Ilersis nos permite sacar adelante proyectos que unen espectáculos con iniciativas pedagógicas y actividades educativas.

¿Cómo se aseguran de que todo el mundo pueda participar y sentirse protagonista?

Es la filosofía primigenia de La Màxima: todo el mundo que quiera participar tiene que tener derecho a participar.

¿Y cómo dan forma a la obra?

Trabajamos mucho a partir de la improvisación. Son muy buenos improvisando, pero después pasa una cosa curiosa: les gusta tanto improvisar que, al día siguiente, les cuesta un poco recordar lo que habían hecho el día anterior. Aun así, cada cual va perfilando su personaje poco a poco. A través de preguntas vamos construyendo las escenas. Y como que las escenas las han construido ellos y ellas, después las pueden defender con mucha tranquilidad.

¿Dónde se encuentra la frontera entre actores y personajes?

Les cuesta entender que encima del escenario no son ellos como personas. Pero esta dificultad tiene un valor añadido. Como no hay una voluntad explícita de “hacer” un personaje, todo el que pasa en escena es verdad. Y esto es maravilloso.

¿Cómo reacciona el público ante el teatro inclusivo?

Nuestro público habitual es la primera infancia, que no tiene una mirada discapacitadora. Ellos ven un gallo, ven un gato, pero no ven a la persona ni su dificultad. Cuando trasladamos esta experiencia al público general, a menudo sorprende que los artistas de La Màxima puedan recitar poesía y esto ayuda a eliminar estigmas. Un artista es un artista. Si conectas, por la razón que sea, no importa la dificultad que tenga.

¿Retos y proyectos de futuro?

Integrar las artes escénicas en un servicio ocupacional, diseñar una metodología reproducible y mostrar la diversidad de oficios que ofrece el teatro. Pero, para mí, el reto más importante tiene que ver con el contexto sociopolítico actual. Me preocupa mucho la regresión social que vivimos. Con el auge de la extrema derecha, temo que derechos conseguidos a base de mucha lucha puedan desaparecer.

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