LITERATURA
«Ponent tuvo protagonismo en la Semana Trágica»

«Ponent tuvo protagonismo en la Semana Trágica» - JORDI ECHEVARRIA
Bèsties en el foc es una novela con gran trasfondo histórico. ¿Cuál es su contexto?
La historia se sitúa en la Semana Trágica y la guerra en el norte de África. En ese momento, los soldados españoles no eran suficientes para afrontar el conflicto, y se llamó a filas a gente que ya había hecho el servicio militar, la reserva. Esto generó mucha indignación, especialmente porque las personas con dinero podían evitar ir a la guerra pagando una cantidad.
Estos hechos provocaron una reacción importante.
Esto acabó derivando en la Semana Trágica de 1909, con revueltas, barricadas y la quema de iglesias, sobre todo en Barcelona. Es la imagen que ha trascendido, la de Barcelona en llamas. Yo me pregunté qué había pasado fuera de ahí, concretamente en Ponent, ya que estos hechos debieron afectar a mucha más gente. El proceso de investigación ha sido difícil porque mucha información histórica no trascendió, pero encontré hechos importantes. La gente de Lleida también se rebeló, y en Les Garrigues se produjo uno de los actos más importantes fuera de la capital catalana.
Aun así, no es una novela histórica.
No. Yo no soy historiador. La novela es ficción, aunque tiene una base real. Me pareció interesante poder destapar estos hechos de alguna manera. El reto es saber seleccionar los datos que tienes. Tengo muchos documentos en casa, pero al final solo un 25 o 30 % de esta información acaba en el libro.
La historia nace de un punto de partida muy concreto: un niño que descubre la muerte de su padre.
Sí. El argumento comienza con un niño de diez años que descubre que su padre ha sido asesinado. Él no lo ha conocido, y a partir de ahí nace la necesidad de saber qué pasó y quién lo mató. Esta obsesión lo acompaña toda la vida y condiciona todas sus decisiones.
El relato está construido a partir de tres voces. ¿Por qué optó por esta estructura narrativa?
La novela está narrada en primera persona a través de Mateu, Ramon y Carme. Como son personajes muy viscerales y están al límite, la primera persona era la mejor manera de transmitir esa intensidad. Es una forma muy directa de llegar al lector.
También utiliza en el libro recursos estilísticos poco convencionales.
Quería una prosa con una alta temperatura emocional, con tensión constante. Hay una parte de la novela escrita sin puntos ni mayúsculas, solo con comas. Es un recurso para mantener ese caos interno y evitar ordenar en exceso el pensamiento. Quería que el lector tuviera la sensación de asfixia. No es un recurso que me esté inventando yo; autores como Thomas Bernhard ya lo han trabajado.
Es también una obra muy intensa emocionalmente. ¿Qué quería transmitir con esta historia?
Quería construir una historia que fuera curiosa y adictiva para el lector, pero también que explorara el frágil límite entre la civilización y el instinto, entre el amor y la destrucción. Cuando las circunstancias nos empujan, nos damos cuenta de que esa capa que separa estas dos realidades es muy fina, se agrieta y puede borrarse fácilmente.
El fuego es un elemento central en la novela. ¿Qué significado tiene?
Quería hablar del fuego interior que nos mueve y nos devora al mismo tiempo. Este fuego representa el deseo, la rabia, la culpa y la necesidad de ser amados. Son fuerzas que nos hacen humanos, pero que también pueden deformarnos y convertirnos en bestias. Me interesaba trabajar el fuego como metáfora, pero también como experiencia.
Los personajes están expuestos a situaciones límite. ¿Cómo los ha construido?
Son personajes sometidos a una gran presión, que acaba desnudándoles. Escribir esta obra fue una forma de observar qué queda de una persona cuando las circunstancias —muchas veces sobrevenidas— la llevan al límite. No pretendía juzgarlos, sino mirarlos de cerca, profundizar en su psique y plantear al lector hasta qué punto nosotros actuaríamos igual.
El paisaje de Ponent tiene mucho peso en la narración. ¿Por qué decidió darle ese protagonismo?
Sí, el territorio es casi un personaje más. El ambiente rural de Ponent fue clave para construir una atmósfera muy concreta. El libro está basado en un pueblo real de aquí de Lleida, pero me he inventado el nombre para evitar posibles confusiones.
Trata temas como la culpa, el trauma y los silencios familiares. ¿Qué ocurre cuando el pasado no se explica?
Que se transforma. Todo aquello que no se explica puede acabar convirtiéndose en una especie de bestia interior. Es una de las ideas centrales de la novela.