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Marta Alòs:«Con esta novela quería interpelar a la memoria colectiva»

Autora de 'La casa dels nou hiverns'

Marta Alòs - JORDI ECHEVARRIA

Marta Alòs - JORDI ECHEVARRIA

Núria Codony
LLEIDA

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La escritora Marta Alòs (Lleida, 1960) es autora de más de una quincena de libros. Presenta hoy a las 18h, en la Biblioteca Pública de Lleida, su última novela, La casa dels nou hiverns, publicada por Pagès Editors.

Tras haber explorado tanto la literatura del yo como la novela negra, ¿qué la llevó a retomar un estilo más personal e íntimo en La casa dels nou hiverns?

Vuelvo un poco al inicio. Ya había escrito Cartes a la meva mare y otros libros mucho más íntimos. Después comencé con el género negro, y ahora regreso a aquella literatura del yo o literatura de las horas.

El punto de partida de la historia es la venta de una casa familiar. ¿Cuándo nace realmente la inspiración para el libro?

Con la venta de la casa en la que viví hasta los 6 años, en el barrio de Sant Llorenç, en la calle de la Mesquita de Lleida. En los bajos estaba la antigua mezquita. Un día el albañil me enseñó las excavaciones que se habían hecho y había un trull enorme, precioso, hecho de cerámica. Y pensé en toda la gente que había vivido allí antes que yo. A partir de ese momento empiezo a plantearme el verdadero significado de un hogar. Las casas respiran. No son solo cuatro paredes. Son piel, son huesos, es la gente que antes vivió allí y que nadie recuerda. Es ahí donde la historia comienza a tomar forma.

¿Y entonces empieza a investigar sobre su familia?

Sí. Empecé a rebuscar archivos y a descubrir cosas de mi familia. Llevo dos años escribiendo la novela, intercalándola con otra de género negro que saqué hace poco.

Esta es la historia de los López. ¿Por qué decide contarla?

Los López son mi familia, pero podría ser la historia de cualquier otra. Quería interpelar a la memoria colectiva y que todo el mundo se pudiera sentir identificado con aquello que comparto. Esta novela no es una biografía ni una autobiografía. La gente no verá solo la historia de los López, sino la suya propia.

¿Cuál fue el descubrimiento que más le impactó mientras avanzaba en la investigación?

Descubrir que mi bisabuelo era zapatero y hacía zapatos a Pau Casals. Ahí vi una historia ficcionada: conversaciones compartidas entre ambos y un vínculo ficticio. Aunque algunas partes del libro están ficcionadas, diría que un 85 % es totalmente verídico.

La estructura narrativa del libro alterna pasado y presente. ¿Por qué optó por usar este estilo?

Mientras explico la ficción de los López, que cobra vida y sufre con la llegada de la guerra, relato paralelamente el presente, es decir, mi búsqueda en los archivos. También hablo del servicio militar de mi abuelo en Tetuán, en plena Guerra del Rif. Intercalo todo esto con mi presente, por eso digo que se parece a la literatura del yo o de las horas. Es una lectura que pide concentración, que tiene un punto casi de mantra. Casi no uso diálogos.

Escribir sobre la propia familia supone exponerse emocionalmente. ¿Le produce cierto vértigo?

Desnudarse también es un ejercicio literario. He querido dejar una memoria para los que vendrán. Es una manera de preservar el tiempo, las historias y los ausentes, para que no caigan en el olvido.

¿De dónde surge el título de la novela?

Los nueve inviernos son los que pasé con los López. Cuando cumplí nueve años, mi abuelo ya había muerto. Dos meses después de cumplir nueve años, muere mi madre y aquella casa se deshace por completo. El libro termina con el nacimiento de mi hijo, que tuve a los 17 años.

Lleida tiene un papel central durante toda la historia.

La ciudad está muy presente en la novela y se respira en cada página. Lleida ha sido muy importante en mi vida, aunque también menciono Barcelona y les Terres de l’Ebre.

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