FOTOGRAFÍA
Jordi V. Pou inaugura su nueva exposición triturando fotos
‘Performance’ mañana en el Cafè del Teatre, también con Carles M. Sanuy

Una de las imágenes de la exposición en el Cafè del Teatre. - JORDI V. POU
¿Qué ocurre con todos aquellos retratos y álbumes de fotos familiares cuando llega el momento en que ya no queda nadie que recuerde a aquellas personas? El fotógrafo leridano Jordi V. Pou lleva años preguntándoselo y trabajando el concepto del olvido en el mundo de la imagen. Sobre todo desde que se aficionó a recopilar montones de fotos viejas de las que habitualmente se venden en los mercadillos de antigüedades. Y ha llegado a una conclusión radical: “Cuando una foto ya no tiene a nadie que se la mire ni que la reconozca, merece ser destruida”. Por ello, mañana a las 19.00 h. se pondrá manos a la obra con una curiosa performance en el Cafè del Teatre de Lleida como inauguración de su exposición En l’oblit dels ulls. Con una trituradora de papel en mano, Pou irá destruyendo fotos viejas de su colección en el marco de una acción experimental titulada Adagio in Verso per a trituradora, pluja i clarinet., en la que contará con la inestimable colaboración del escritor leridano Carles M. Sanuy, del clarinetista tarraconense Miquel Àngel Marín y los efectos sonoros de Synthex Ombra, un conocido ‘pinchadiscos’, habitual de las sesiones más canallas de Lleida.
Sanuy recitará versos de uno de sus últimos poemarios, La llum del cartògraf (2022), acompañado de la improvisación al clarinete de Marín, músico de larga trayectoria, que forma parte de la Orquestra de Cambra Catalana y el Col·lectiu Free’t, entre otros grupos, mientras que Pou ‘calcula’ que triturará en torno a unas 300 fotografías.
Con esta singular acción literario-musical quedará inaugurada la muestra de diez fotos, creadas con IA y que podrán verse hasta el 31 de mayo. Será la primera exposición individual de Pou en Lleida desde hace nada menos que 14 años, cuando en marzo de 2012 presentó en el Institut d’Estudis Ilerdencs el proyecto Kokovoko. “Me gusta mucho este espacio del Cafè del Teatre, porque por aquí pasa mucha gente que no tenía previsto ir a ver una exposición, sino asistir a un concierto o tomarse una copa; por eso, creo que funcionará muy bien”, explicó ayer a SEGRE el fotógrafo.