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Correr contra los límites: la leridana Xus Muñoz, de 52 años, participa en carreras de ultrafondo para inspirar a otras mujeres

Su último reto ha sido la Everest Trail y antes corrió en el Sáhara y en la selva de Costa Rica

Xus Muñoz durante un descanso en una aldea nepalí.

Xus Muñoz durante un descanso en una aldea nepalí.

Xavi Madrona

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Por fuera parece una corredora aficionada. Por dentro, Xus Muñoz Naudí es una mujer que ha decidido cuestionar los límites que durante décadas se les han impuesto a las mujeres: por edad, por género, por prudencia, por miedo. A sus 52 años, casada y madre de dos hijos, esta leridana, licenciada en Derecho, empleada de banca y coach certificada por la EEC (Escuela Europea de Coaching), completó en noviembre una de las pruebas más duras del planeta: la Everest Trail Race, una carrera de seis etapas, 170 kilómetros y cerca de 26.000 metros de desnivel positivo acumulado, en régimen de semiautosuficiencia. 

Durante seis días, los participantes recorrieron algunos de los senderos más icónicos de Nepal, cruzando puentes colgantes, aldeas sherpas y bosques envueltos en niebla, durmiendo en tiendas y compartiendo cubos de agua caliente como ducha improvisada. Todo ello, a gran altitud, donde el oxígeno escasea y cada esfuerzo se multiplica. “En el Himalaya las piernas dejan de ser suficientes. Todo depende del carácter, de la calma y de escuchar tu propio corazón”, afirma Muñoz. La prueba va mucho más allá del cronómetro, ya que la organización cuida el impacto ambiental con marcaje mediante pintura biodegradable. Es, en palabras de la corredora, “un viaje deportivo y humano a la vez”.

L’Everest Trail Race s’afronta en règim de semiautosuficiència.

L’Everest Trail Race s’afronta en règim de semiautosuficiència.

“No me quedo con el éxito de haber hecho tres de las carreras más duras del mundo; me gustaría que mi experiencia deje un legado, que sea inspiradora”, explica Muñoz, todavía con la emoción reciente del regreso desde Nepal. Y es que antes del Himalaya ya hizo dos pruebas que forman parte de la mitología del ultrafondo mundial. La Marathon des Sables, más de 250 kilómetros en autosuficiencia por el desierto del Sáhara, y The Coastal Challenge, seis días atravesando la selva de Costa Rica entre ríos, barrancos, calor extremo y humedad asfixiante.

Xus Muñoz no es profesional ni vive del deporte. Es, como ella misma se define, “sobre todo, deportista”. Practica ultra trail de montaña y, desde hace algunos años, ha dado un paso más allá: las carreras por etapas, aquellas que exigen convivir durante días con el cansancio extremo, la autosuficiencia y la gestión emocional constante. Más allá de los kilómetros, tiene claro que “esta no es solo mi historia; es la historia de todas las mujeres”, subraya. Y añade: “Cuando una mujer cruza un desierto, una selva o una montaña, no solo cruza kilómetros: cruza barreras culturales y miradas que dudan”.

L’atleta lleidatana posa davant de la muntanya Ama Dablam, que significa ‘Collar de la Mare’.

L’atleta lleidatana posa davant de la muntanya Ama Dablam, que significa ‘Collar de la Mare’.

Por eso escribió su relato “Cuando una mujer corre hasta donde le dijeron que no podía” durante el vuelo de regreso desde Nepal. “Si una sola mujer siente ganas de probar aquello que siempre ha querido, todo este camino habrá tenido sentido”. Comprometida también fuera de las carreras, Xus Muñoz es miembro de Esport Femení Lleida y participa en la organización de la mesa redonda “Miralls en veu de dona”, que se celebrará el próximo jueves 29 de enero en la Diputación, un espacio de reflexión y visibilización del talento femenino. “No pretendo ser heroína de nada. Solo una mujer que ha decidido correr hacia su propia libertad”, concluye. Pero su mensaje es claro y contundente: “Podemos mucho más de lo que nos han hecho creer”.

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