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JUEGOS

Milán y Cortina encienden unas Olimpiadas para la historia con un espectáculo sin precedentes

Italia se exhibe al mundo entre arte, música y color

Un momento de la ceremonia inaugural con los aros olímpicos presidiendo el estadio. - EUROPA PRESS

Un momento de la ceremonia inaugural con los aros olímpicos presidiendo el estadio. - EUROPA PRESS

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Milán, la gran ciudad; Cortina d’Ampezzo, la montaña. Solo la armonía entre ambas, convertida en hilo conductor de una ceremonia de apertura tan ambiciosa como inédita, hizo posible el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Históricos por su magnitud territorial –22.000 kilómetros cuadrados– y por ser los primeros con dos pebeteros. La apertura quedará grabada en la memoria olímpica como la primera en la que deportistas de una misma delegación desfilaron desde ciudades distintas. Milán, Cortina, Predazzo, Tesero, Anterselva, Bormio, Livigno y Verona, sede de la clausura, participaron en una coreografía logística compleja. El estadio Giuseppe Meazza respondió a la altura en su último gran servicio antes de ser derribado. En el centro del campo, un escenario circular del que nacían cuatro caminos simbolizó la conexión entre las sedes. Italia marcó el tono desde el primer instante con un homenaje a la belleza clásica y a Antonio Canova. Bailarines inmóviles, como esculturas de mármol, recrearon obras icónicas como Amor y Psique.

La ceremonia avanzó entre música, color y movimiento. Paparazzi ficticios persiguieron a una elegante figura encarnada por Matilda De Angelis, directora de orquesta de los grandes compositores italianos, Verdi, Puccini y Rossini. Los colores primarios inundaron el estadio, mientras un guiño popular recordó a Raffaella Carrà y puso a bailar a los 61.000 asistentes. Mariah Carey elevó la emoción interpretando “Nel blu, dipinto di blu”. Luego llegó el turno de Andrea Bocelli, que interpretó ‘Nessun dorma’ de la ópera Turandot mientras entraron en escena Giuseppe Bergomi y Franco Baresi, exjugadores de Inter y Milan, respectivamente, para entregar la antorcha a las campeonas olímpicas de voleibol Anna Danesi, Paola Egonu y Carlotta Cambi. La antorcha salió entonces de San Siro y, después de un mensaje de paz de la sudafricana y estadounidense Charlize Theron, inspirado en Nelson Mandela, se procedió al encendido de los dos pebeteros de estos Juegos.

El bloque institucional llegó tras un recorrido simbólico en tranvía por Milán que culminó con la aparición del presidente Sergio Mattarella y la leyenda del motociclismo Valentino Rossi. El momento más emotivo fue el homenaje a Giorgio Armani, emblema de la moda italiana, con un desfile que vistió de blanco, rojo y verde el corazón de San Siro. Laura Pausini interpretó el himno italiano mientras la bandera ascendía solemne.

La ceremonia culminó con la representación del encuentro entre la ciudad y la montaña y el encendido de los dos pebeteros en Milán y Cortina.

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