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Un punto demasiado caro

El Lleida cierra la tabla tras empatar ante el Vic en un duelo directo en el que perdió a Rusi por lesión y a Viladegut, expulsado, por sanción. El colegiado perdonó una roja visitante en el minuto 25

Pau Russo trata de superar a dos jugadores del Vic, en una acción del partido. - ÀLEX SAMPER

Pau Russo trata de superar a dos jugadores del Vic, en una acción del partido. - ÀLEX SAMPER

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ÀLEX GARGALLO

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El Lleida empató ayer sin goles frente al Vic en un duelo directo que dejó insatisfechos a ambos conjuntos, aunque lo cierto es que ninguno de los dos hizo méritos suficientes para decantar la balanza. Con este punto, los de Cortés recortan uno respecto a la zona de salvación y se sitúan a tres, aunque pierden el average particular ante el Vic tras el 2-1 de la ida, circunstancia que les deja en la última posición de la tabla.

Pero las malas noticias para los leridanos no acabaron ahí, porque Rusi dejó el campo con una lesión aparentemente grave y la actuación arbitral dejó motivos de sobra para el enfado, ya que el colegiado no tuvo la valentía ni el criterio suficiente para mostrar la segunda amarilla al visitante Coromines en el minuto 25, pero sí se la enseñó a Viladegut en el 70, dejando a los azules con diez y obligándoles a resistir para sellar el punto.

El encuentro, seguido por más de dos mil personas, empezó con los locales asumiendo el peso y sacando el balón desde atrás. El Lleida no estuvo cómodo desempeñando este rol, sobre todo en el primer tiempo, aunque Russo lo intentó en un par de jugadas individuales, la primera en el minuto 5. Manel, por parte de los visitantes, fue el hombre a vigilar por la zaga azul. La acción más destacada del primer tiempo fue la expulsión perdonada a Coromines tras una entrada dura y tardía sobre Alegre, apenas dos minutos después de recibir la primera tarjeta. Una roja antes de la media hora habría cambiado el transcurso del partido, y, bien sabedor de ello, el técnico Carrascal sustituyó al jugador pocos minutos después.

En la segunda mitad, el Lleida se llevó la peor noticia de la semana. Rusi se lesionó la rodilla en una acción individual y tuvo que ser retirado en camilla del terreno de juego. Sin duda, una baja capital para el ecosistema de Cortés y todo apunta a que se trata de una lesión de gravedad. Pau Russo y Tumani, a través del balón parado, incomodaron al portero Mora, aunque sin demasiado peligro.

Las opciones de victoria de los leridanos se esfumaron tras quedarse con diez por la expulsión de Viladegut, tras ver la segunda amarilla en una falta clara. Por su reacción, dio la sensación de que el joven zaguero de Aitona desconocía la primera amonestación, mostrada en el primer tiempo. En los minutos finales, Cortés dio entrada a Escobedo, que cuajó una buena actuación en las acciones defensivas que le tocó intervenir, y a punto estuvo de anotar un gol. El Lleida resistió bien, aunque estuvo cerca de complicarse la vida con una corta cesión de Boaz hacia su portero que resolvió Satoca negando el uno contra uno al delantero rival a las puertas del añadido.

Un punto muy caro en la clasificación ante un rival mediocre y, además, perdiendo a Rusi y Viladegut para el domingo contra el Peralada.

“Este año es un acto de resiliencia cada día, pero nos salvaremos”

Pese a comparecer con un tono ciertamente amargo, Jordi Cortés quiso sacar las cosas positivas del empate. “Llevamos cinco puntos más que a estas alturas de la primera vuelta, dejamos la portería a cero jugando con uno menos y recortamos un punto al descenso”, dijo el técnico azul, que se despidió de la sala de prensa dejando claro que “nos salvaremos”. “Me sabe mal por la gente, porque meter 2.185 personas un miércoles es un espectáculo. Solo puedo dar las gracias, porque esta temporada es un acto de resiliencia cada día”. Además, lamentó que “el árbitro se ahorra la segunda amarilla a Coromines, que es igual que la de Viladegut”.

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