FÚTBOL
Del Lleida CF al Calaveres: Rescata un nombre histórico de una entidad pionera
El viernes, mientras la Paeria recibía las llaves del club, emergía un proyecto de fútbol popular.

Imagen de la fachada principal del Camp d’Esports.
La imagen de Marc Torres, adjunto a la presidencia del Lleida CF, entregando el viernes las llaves del Camp d’Esports a la Paeria simbolizó el punto final de una etapa. Sin embargo, de la tristeza se ha pasado a la esperanza con el recién constituido Lleida Calaveres Club de Futbol, surgido de una iniciativa impulsada por peñas, abonados y aficionados que aspiran a preservar el legado futbolístico de la ciudad. En un comunicado difundido el mismo viernes, la nueva entidad manifestó su voluntad de convertirse en el heredero emocional, social e identitario de la UE Lleida, el Lleida Esportiu y el Lleida CF.
Pero el nacimiento del nuevo club no solo mira al pasado reciente. También hunde sus raíces en los orígenes más remotos del fútbol leridano, empezando por el nombre elegido. Antes de la Guerra Civil, cuando todavía no existía la Unió Esportiva Lleida, la ciudad contaba con dos equipos: el Lleida Sport Club y el Calaveres. Fundado en 1924 como Agrupació Esportiva Lleida Calaveres, el club estaba vinculado al Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria (CADCI). Era una entidad de clara vocación reformadora y nacional catalana, que jugaba sus partidos en un campo de fútbol que había en Camp de Mart, al pie de la Seu Vella. Sus jugadores lucían un uniforme tan singular como su denominación: camiseta, pantalón y medias negras, con cuello y puños blancos, mientras que una calavera con dos tibias cruzadas figuraba en el pecho como escudo.
Victoria histórica ante el Betis
Los Calaveres llegaron a protagonizar un episodio memorable, como la histórica victoria por 2-1 sobre el Real Betis Balompié durante la Festa Major el 11 de mayo de 1935, precisamente el año en que el conjunto andaluz se proclamó campeón de Liga. Tras la Guerra Civil, antiguos futbolistas del Calaveres y del Lleida Sport Club impulsaron la recuperación del fútbol en la ciudad. El 20 de octubre de 1939 se remitió a la Federación Catalana el reglamento del nuevo Lérida Balompié AEM, fruto de la fusión de ambas entidades. Aquella unión acabaría convirtiéndose en el embrión de la futura Unión Deportiva Lérida, rebautizada como UE Lleida en 1978 cuando finalizó la transición tras la muerte tres años antes del dictador Francisco Franco. Por eso, muchos historiadores consideran al Calaveres uno de los antecedentes directos del club que durante décadas representó a la ciudad. Una conexión histórica que explica la elección del nombre del nuevo proyecto.
Antoni Creus “Pacheco”
Además, el Calaveres está ligado a una de las figuras más queridas de la iconografía del Camp d’Esports: Antoni Creus Vila, popularmente conocido como Pacheco. Futbolista del Calaveres antes de la guerra (fue uno de los héroes de la victoria ante el Betis), combatió en la batalla del Ebro y resultó herido, circunstancia que puso fin a su carrera como jugador. Sin embargo, dedicó toda su vida al fútbol y se convirtió en el histórico masajista de la UD Lérida y de la UE Lleida desde 1941 hasta su fallecimiento en 1982.
Su legado sigue presente en la placa situada en la fachada de tribuna, en la calle que lleva su nombre en Balàfia y en un torneo que lo recordaba. Ahora, un siglo después de la fundación de aquel equipo de camiseta negra y calavera en el pecho, el nombre de los Calaveres vuelve a resonar en Lleida. Para muchos aficionados, especialmente los más jóvenes, no representa solamente una mirada nostálgica al pasado, sino también el punto de partida de una nueva esperanza para el fútbol de la ciudad.