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ENTREVISTA

Gerard Encuentra, entrenador del Ilerna Lleida: «Sin Europa, nuestro mercado es mucho más reducido»

Gerard Encuentra. Asegura que el objetivo sigue siendo la permanencia, admite que el club compite en desventaja en el mercado por no jugar competición continental y apuesta por una plantilla más joven y con mejor tiro exterior

Gerard Encuentra confía en rejuvenecer la plantilla con jugadores en crecimiento. - ACB PHOTO/POL PUERTAS

Gerard Encuentra confía en rejuvenecer la plantilla con jugadores en crecimiento. - ACB PHOTO/POL PUERTAS

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Se ha conseguido la permanencia por segundo año consecutivo y, además, con varias jornadas de antelación. ¿Se puede calificar de auténtico éxito?

Sí, porque era nuestro principal objetivo. Nosotros siempre somos exigentes y tenemos ambición e ilusión por competir e intentar ganar el mayor número posible de partidos, pero también somos conscientes de cómo es esta Liga. Solo hay que ver los equipos que han luchado por evitar el descenso y los presupuestos con los que contaban. Para nosotros, conseguir la permanencia es algo que debemos celebrar como si hubiéramos ganado una Euroliga. Solo llevamos dos temporadas en la ACB, acabamos de llegar y debemos ir paso a paso. Cada avance hay que celebrarlo como una victoria muy importante.

Aun así, una parte del entorno parece no tener esa percepción y da la sensación de que la temporada ha terminado con cierto desencanto.

Creo que la gente siempre quiere un poco más. En Lleida somos muy exigentes y siempre aspiramos a más, pero también pienso que todos somos conscientes de la enorme dificultad que tiene esta competición. Siempre apetece dar un paso más, pero cuando conseguimos la permanencia creo que la mayoría de la gente quedó muy satisfecha con la temporada. Además, ha sido un año muy duro y muy exigente, tanto física como mentalmente. Poder disfrutar un año más del baloncesto de élite en Lleida es algo que la mayoría de la afición valora muchísimo. Quien no lo valore probablemente no sea consciente de la dificultad que supone mantenerse en esta Liga.

Supongo que también influyeron los tres últimos partidos. Con el objetivo ya conseguido, quizás al equipo le faltó ese incentivo competitivo y eso dejó un sabor agridulce.

Sí, estoy de acuerdo. Es algo que suele ocurrir cuando afrontas una temporada tan exigente a nivel mental y físico, con tanto estrés. Nosotros pasamos por dos malas rachas que generaron muchísima tensión. Cuando consigues el objetivo antes de terminar la temporada, liberas toda esa presión competitiva, y si enfrente tienes un rival que todavía se está jugando la vida, como ocurrió con Andorra, puede suceder que, al perder esa tensión competitiva, el rival te supere claramente. No nos gusta que ocurra, pero creo que es algo relativamente normal. También les pasó a otros equipos de la Liga. Muchos jugadores, de manera inconsciente, pierden parte de ese foco y de esa exigencia que requiere la competición.

Da la sensación de que el entorno no ha aprendido del pasado. En la anterior etapa en la ACB quizás se quiso correr demasiado. ¿Existe el riesgo de volver a repetir esa historia?

A nivel de entorno siempre queremos ganar y eso es normal. El mensaje que debemos transmitir es que tenemos mucha ilusión y mucha ambición. Yo soy probablemente uno de los más ambiciosos. Quiero hacerlo muy bien y quiero ganar siempre, pero esa ambición no puede hacernos perder la perspectiva. Hay que mantener los pies en el suelo. Nuestra realidad es intentar consolidar este proyecto el mayor número posible de años en la ACB. Si somos capaces de hacerlo, debemos considerarlo un éxito. Si tuviéramos el doble del presupuesto actual podríamos marcarnos objetivos mucho más ambiciosos, pero con el presupuesto que tenemos, nuestra realidad es estar entre los equipos que luchan por evitar el descenso. Ojalá llegue un año en el que todo salga muy bien y podamos aspirar a algo más, pero nuestro objetivo principal sigue siendo lograr la permanencia. Todos soñamos con clasificarnos algún día para una Copa del Rey o con hacer una temporada tan buena que podamos luchar por entrar en el play off, pero eso tiene que verse como un sueño. Para conseguirlo tienen que alinearse muchísimas circunstancias.

Después de dos temporadas exitosas, ¿el club está mejor posicionado en el mercado que en el primer año en ACB?

El mercado siempre es complicado. Ahora mismo hay catorce de los dieciocho equipos de la ACB que compiten en Europa y eso les proporciona una ventaja competitiva muy importante. Muchos jugadores prefieren jugar competición europea incluso cobrando menos dinero, porque les da mayor visibilidad y les permite disputar más partidos. Nosotros seguramente hemos mejorado nuestra reputación después de dos años en la Liga, pero nuestro mercado sigue siendo más reducido porque no jugamos en Europa. Al final somos cuatro o cinco equipos que buscamos prácticamente el mismo perfil de jugadores, y ese no es el tipo de mercado que más nos gusta.

¿Qué perfil de jugadores le gustaría para esta temporada?

Preferimos jugadores que busquen una oportunidad para crecer. Nos gusta apostar por perfiles jóvenes con margen de progresión, como ha ocurrido con Adrià Rodríguez, Mikel Sanz o Millán Jiménez. Son jugadores por los que el club ha apostado para darles una oportunidad y ayudarles a seguir evolucionando. Después también necesitas jugadores más experimentados, que están en otra etapa de su carrera y cuya prioridad suele ser encontrar el mejor contrato posible. No diría que sean mercenarios, pero sí jugadores que muchas veces priorizan el aspecto económico y nunca sabes hasta qué punto van a implicarse realmente en el proyecto. Por eso el mercado es especialmente complicado para nosotros.

Entonces, desde el punto de vista deportivo, ¿jugar competición europea supondría un salto importante?

Sí, sin duda. No sé si hoy sería viable económica o estructuralmente para el club, pero deportivamente competir en Europa te abre un mercado al que ahora mismo nosotros no tenemos acceso. Y eso te permite fichar mejores jugadores.

¿Qué ha echado en falta esta temporada?

Una de las cosas que más nos ha faltado ha sido el tiro de tres puntos. Hemos sido un equipo con porcentajes demasiado bajos desde el perímetro. También creo que hemos confeccionado una plantilla demasiado veterana para mi gusto. Me gustaría contar con algunos jugadores más jóvenes. No sé si el mercado nos permitirá conseguirlo, pero este año teníamos jugadores como Walden, Agada, Shurna o Ejim, todos ellos por encima de la treintena. Son jugadores con mucha experiencia, pero también con un momento profesional diferente y con una ambición competitiva distinta. Si pudiera elegir, intentaría mejorar tres aspectos: el tiro exterior, el físico del equipo y la juventud de la plantilla. Veremos si el mercado nos lo permite.

A nivel personal se habló de que podía marcharse a otro club. No sé si hubo un interés real o solo rumores, pero imagino que para un entrenador tan joven será un orgullo que se le relacione con equipos importantes.

Este año ha habido muchos movimientos de entrenadores y eso siempre genera rumores. Algunos son solo rumores y otros sí esconden cierto interés. En cualquier caso, que otros clubes se fijen en ti siempre es una satisfacción. Aquí somos muy exigentes y muchas veces no valoramos suficientemente lo que estamos consiguiendo, pero fuera de Lleida la percepción es incluso mejor. Cuando hablas con gente del baloncesto te dicen que el equipo lleva dos temporadas haciendo muy buen trabajo y practicando un baloncesto atractivo. Creo que el proyecto que estamos construyendo gusta mucho dentro del mundo del baloncesto. En mi caso nunca ha habido demasiado margen para especular porque siempre he renovado antes de llegar al verano. Siempre me he comprometido con este proyecto porque creo firmemente en él y porque considero que tanto el club como yo todavía tenemos mucho margen de crecimiento.

Le quedan tres años de contrato. ¿Se ve cumpliéndolos?

Sí. Creo que este proyecto todavía tiene mucho recorrido y que podemos seguir dando pasos adelante. Si no pensara eso, lo diría con total naturalidad. La relación que tengo con el club está basada en una confianza absoluta. Si algún día el club considera que yo no he evolucionado como esperaba, tiene la confianza suficiente para decírmelo. Y si soy yo quien piensa que el proyecto ya no evoluciona como espero, también tengo la libertad para expresarlo. Hoy por hoy los dos creemos que todavía existe un amplio margen de crecimiento, tanto para mí como entrenador como para el club. La idea es seguir construyendo durante los próximos años un proyecto atractivo, ilusionante y cada vez más competitivo.

¿Qué tendría que ocurrir para que decidiera marcharse?

Siempre he dicho que me muevo más por los proyectos que por el dinero. Lo que realmente me motiva es formar parte de un proyecto ilusionante, de esos que te hacen sentir que merece la pena implicarte, y el proyecto de Lleida lo es. Evidentemente, si algún día llegara una propuesta de un equipo de Euroliga o de ese nivel, habría que sentarse a valorarla, porque son oportunidades muy atractivas. Pero, a día de hoy, estoy completamente feliz y comprometido con el proyecto que estamos construyendo aquí.

La temporada pasada hubo dos rachas muy complicadas. ¿Llegó a cuestionarse cosas?

Sí, fueron momentos muy difíciles. Las malas dinámicas siempre son complicadas porque obligan a ejercer un liderazgo muy fuerte. Y no hablo solo de mi papel, sino del trabajo que hizo todo el club. Personas como Joaquín (Prado), el presidente y mucha otra gente tiraron del carro cuando el equipo más lo necesitaba. Creo que durante toda la temporada hicimos un gran esfuerzo de liderazgo. Mi forma de liderar estuvo presente desde el primer día, pero hubo momentos en los que también necesitábamos el apoyo y el liderazgo de personas externas para ayudar al grupo a salir adelante.

¿Al equipo le faltó liderazgo dentro del vestuario?

Sí, creo que ese fue uno de los aspectos que echamos de menos. El grupo estaba formado por muy buenas personas, muy profesionales y muy constantes en el trabajo diario. Entrenaban muy bien, pero nos faltó ese punto de carácter, de liderazgo y de personalidad cuando aparecían los momentos complicados. En temporadas anteriores habíamos contado con jugadores como Rafa Villar, Pierre Oriola o Kenny Hasbrouck, que tenían esa capacidad de levantar al grupo cuando llegaban las dificultades. Este año nos ha faltado ese perfil.

¿Es una de las cosas que se está buscando para la próxima temporada?

Sí, aunque muchos jugadores tienen contrato, así que el margen de maniobra no es muy grande. Aun así, queremos incorporar jugadores que aporten liderazgo y que conecten con la afición y con la identidad del club. Siempre lo hemos dicho: en Lleida no nos enamoramos únicamente del jugador que mete triples desde ocho metros, aquí valoramos muchísimo más al jugador que se lanza al suelo por un balón dividido, que pelea cada acción y acaba el partido con las rodillas llenas de heridas. Ese es el tipo de jugador con el que nuestra afición se identifica, y ese es el perfil que queremos seguir incorporando.

La campaña de abonados ha vuelto a ser un éxito. Supongo que eso también es consecuencia del trabajo que está haciendo el equipo.

Sí, por eso decía antes que la afición es plenamente consciente de lo importante que es tener baloncesto de élite en Lleida. Siempre habrá momentos de dudas o rumores, porque eso forma parte del deporte profesional, pero la realidad es que la afición está completamente volcada con este proyecto. Sigue siendo el motor principal del club. Por eso debemos cuidarla, agradecerle todo el apoyo que nos brinda y seguir construyendo un equipo con el que se sienta identificada. Queremos jugadores que representen los valores de este club y que no hagan perder la esencia que nos ha llevado hasta aquí.

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