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La chef leridana Núria Arnau: "Bendito Tupper nace de la necesidad de cuidar a través de la comida"

Núria Arnau (Bell-lloc d'Urgell) es la cocinera y alma de Bendito Tupper, un proyecto de comida casero a domicilio nacido con la voluntad de llevar cocina hecha con criterio y cuidado a los hogares. Después de un recorrido vital y profesional marcado por múltiples cambios de rumbo, Arnau dejó el mundo de la publicidad para convertir su pasión, la cocina, en una manera de vivir. Así, Bendito Tupper se ha consolidado como una alternativa a los modelos industriales, apostando por la proximidad, la calidad y una relación directa con las personas que confían en el proyecto

Núria Arnau, en su cocina.

Núria Arnau, en su cocina.Bendito Tupper

Núria Codony
LÉRIDA

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Bendito Tupper empezó el año 2024 como una pequeña empresa de platos preparados a domicilio. Desde su obrador de Badalona, Núria Arnau, junto con su marido, el chef Jaime Santianes, cocinan cada semana diez platos nuevos, caseros y sin conservantes, que se pueden pedir a través de la web de Bendito Tupper, con la opción de suscribirse para recibirlos semanalmente en casa. Les recetas combinan ingredientes mediterráneos con algún toque de fusión asiática y se envían a hogares de toda España, donde se conservan entre 10 y 12 días.

− ¿Cómo empezó su trayectoria como cocinera? 

Después de estudiar Publicidad y Relaciones Públicas trabajé durante unos años en agencias, pero no disfrutaba de aquello que hacía. Con 25 años decidí hacer un viaje de diez meses por Australia y Nueva Zelanda, entre otros destinos. Cociné para dos familias en Australia a cambio de alojamiento y comida, y esta experiencia me confirmó que lo que realmente quería hacer era cocinar para el resto. Al volver, creé Amor Cuinat, el proyecto anterior a Bendito Tupper.

Íbamos a las casas de los clientes y preparábamos comida a domicilio. Después de diez u once años y a raíz de la pandemia, vi claro que quería darle una vuelta al proyecto. Tenía que cocinar a una escala mayor y poder enviar directamente los platos a los hogares. Así pues, junto con mi marido, creamos Bendito Tupper, en septiembre de 2024.

¿Qué la llevó a querer dedicarse a la gastronomía? 

Siempre he estado muy vinculada a la cocina. Recuerdo que, cuando era pequeña y vivía con la abuela, la observaba constantemente mientras estaba entre fogones. Cuando trabajaba en publicidad cursé un máster de crecimiento personal, y fue clave para descubrir qué quería hacer con mi vida. Quería impulsar un proyecto gastronómico, ya que era lo que me llenaba el corazón. La pasión viene, sobre todo, de la abuela: no me enseñaba recetas, pero sí como un plato puede llegar a cuidar tanto a una persona.

− Durante sus viajes se impregnó de cocinas y platos de otros países. ¿Esta influencia también se refleja en Bendito Tupper

Sí, totalmente. Hacemos una cocina de fusión mediterránea e internacional; es una manera de seguir viajando a través de los platos. Hay más tradicionales y de otros con influencias asiáticas o de otras culturas, y mantener esta mezcla es una parte muy importante del proyecto. Es lo que hace que nuestros platos tengan un toque personal.

− ¿Cuál es la filosofía culinaria de Bendito Tupper y qué los diferencia de otros servicios de comida a domicilio? 

Cocinamos pensando siempre en la persona que se comerá el plato. Queremos que sea comida casera, saludable y variada. Cada semana ofrecemos entre dos y diez platos diferentes por evitar la monotonía. Utilizamos mucha verdura, no utilizamos conservantes ni colorantes y buscamos que los platos parezcan hechos en casa, pero con la comodidad de recibirlos a domicilio.

Además, hemos creado un sistema para que los tupperwares puedan llegar a cualquier punto de España manteniendo la frescura, con una conservación que permite que la comida dure varios días a la nevera sin perder calidad. Eso nos permite ofrecer cocina casera a gran escala, sin renunciar al trato personalizado y a la filosofía de proximidad que nos caracteriza.

− Muchos clientes optan por las comidas preparadas por la prisa del día a día. ¿Cuál es su visión sobre esta tendencia? 

Creo que la clave es la planificación de las comidas, porque si no, es muy fácil acabar comiendo mal. Muchas familias no tienen tiempo para cocinar, y nuestros tupperwares son una solución real a esta necesidad. También noto que cada vez hay más conciencia sobre la importancia de la comida saludable y casera, y eso es muy positivo.

− ¿Cómo cree que evolucionará esta corriente de la comida preparada pero saludable? 

Pienso que irá a más. Todavía se consumen muchos alimentos industriales, pero la gente cada vez es más consciente de lo que necesita y busca opciones caseras y saludables. Bendito Tupper da respuesta a esta demanda y creo que el proyecto tiene un gran potencial.

− Uno de los productos más singulares que ofrecéis es el Kit Baby, pensado como regalo para familias que acaban de tener un hijo. ¿Cómo surgió la idea? 

Es mi producto preferido y casi siempre está agotado. Nació cuando todavía hacía Amor Cuinat, después de cocinar para unos amigos que acababan de ser padres. Les dejé algunos platos congelados para los primeros días y vi como de práctico y necesario era. De aquí surgió primero el Plan Nacimiento y, más adelante, el Kit Baby, que hoy es el producto más vendido y que considero el corazón del proyecto.

− ¿El Plan Ramona también es una alternativa parecida, verdad?

Es un plan pensado para personas mayores, un colectivo que a menudo queda olvidado. Muchos de ellos han pasado toda la vida cocinando para el resto y, cuando ya no pueden hacerlo, necesitan comida casera y saludable al alcance. El Plan Ramona surgió escuchando a los clientes, y hoy por hoy alimentamos diariamente personas de más de noventa años.

− ¿Teniendo en cuenta que son una empresa pequeña, como se organizan internamente? 

Actualmente, en el equipo somos tres personas: yo, que técnicamente hago de CEO de la empresa, mi marido y otro cocinero, además de un socio minoritario que nos da apoyo con la web. La tecnología nos ayuda mucho a optimizar el tiempo. Por ejemplo, disponemos de maquinaria que corta grandes cantidades de verduras en pocos minutos. Eso nos permite mantener la calidad, el ritmo y el trato personalizado.

− Han recibido ofertas para ampliar la demanda o entrar en supermercados. ¿Por qué optan por un crecimiento controlado? 

Creo que todo aquello que está hecho con amor tiene que funcionar bien, pero también se tiene que cuidar. Prefiero crecer poco a poco y garantizar la calidad y la atención al cliente. No quiero convertir Bendito Tupper en una empresa industrial. Quiero seguir disfrutando de lo que hago y que tanto los clientes como las personas que trabajan se sientan bien.

− ¿Sus orígenes de Ponent han influido en su manera de cocinar en Bendito Tupper

No directamente, pero sí que hay platos que me conectan con mi madrina, como el pollo a la catalana o los canelones. De momento no hacemos platos leridanos, pero nunca se sabe qué puede pasar en el futuro. ¡Unos buenos caracoles o una 'cassola de tros' seguro que triunfarían entre nuestra clientela!

− ¿Cómo valora la respuesta del público hasta ahora? 

Muy positivamente. La gente repite, los clientes están contentos y eso es lo más importante. Me gustaría que dijeran que es un proyecto honesto, hecho con cuidado, criterio y respeto por las personas que se comen nuestros platos. Si dentro de unos años la gente sigue confiando en nosotros como lo haría con alguien de casa, querrá decir que hemos hecho muy bien el trabajo.

− ¿Cuáles son los tres platos que más triunfan entre los clientes?

Sin duda, los que más éxito tienen son nuestros macarrones con chorizo, que llevan un toque de leche de coco. También funcionan muy bien los canelones de pollo asado y el brownie de boniato y cacao. Creo que gustan especialmente porque no dejan de ser platos de toda la vida pero con un toque original.

− ¿Cómo es su proceso creativo a la hora de pensar los platos? ¿De dónde sale su inspiración? 

Normalmente, sale del día a día: de un ingrediente que veo al mercado, de un recuerdo, de una conversación con un cliente o de una necesidad concreta. No pienso los platos sólo desde el sabor, sino también desde cómo encajarán en la semana de una persona y en cómo pueden hacer sentir a los clientes. Siempre procuramos que sean equilibrados, sobre todo que lleven proteína y vegetales.

− ¿Cuáles son los planes de futuro para Bendito Tupper

Seguir creciendo con control, manteniendo la calidad y ampliando ligeramente la gama de productos, pero siempre priorizando la atención personalizada y la comida saludable y casera.

¿Cuál ha sido el momento más difícil desde que decidió profesionalizar el proyecto? 

Aceptar que no puedo llegar a todo. Cuando un proyecto es tan personal, cuesta poner límites y delegar. Hay momentos de cansancio y de duda, pero también he aprendido que cuidarme es imprescindible para poder cuidar Bendito Tupper.

− ¿Qué consejo daría a alguien que se plantea emprender un negocio de gastronomía desde cero? 

Que no tenga miedo de tirarse a la aventura y que siga su instinto. La vida es muy larga y hay tiempo para todo, pero sólo tomando riesgos se pueden conseguir grandes cosas.

− ¿En un contexto en qué han proliferado las empresas de tupperwares industriales y la comida preparada a gran escala, qué lugar queréis ocupar con Bendito Tupper

Queremos posicionar como una propuesta propia, alejada de la lógica industrial y más próxima a una cocina hecha con criterio y conciencia. No trabajemos con procesos masivos ni con recetas estandarizadas. Nuestra apuesta es crear una relación de confianza y continuidad con los clientes, cuidando cada detalle diario.

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