SEGRE

TRIBUNALES VIOLENCIA MACHISTA

El asesino de la Mariola acepta 17 años por matar a su mujer disparándole por la espalda

La madre de la víctima declara en la Audiencia Provincial que su hija volvió con el acusado pese a los malos tratos porque le tenía miedo || El homicida pidió perdón ayer de rodillas y hoy habrá veredicto

Moment en què ahir va declarar Lucía García, mare de la jove assassinada, mentre l’acusat estava assegut al darrere en el judici.

Moment en què ahir va declarar Lucía García, mare de la jove assassinada, mentre l’acusat estava assegut al darrere en el judici.

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Pastor José Romero, asesino confeso de su pareja, Mónica Pérez García, de 24 años, ha aceptado una condena de 17 años de cárcel por este crimen, según pusieron de manifiesto ayer en el juicio las tres partes (fiscal, acusación particular y defensa), que han llegado a un acuerdo para que se salde con esta condena un asesinato en el que el autor disparó a la víctima por la espalda, según constataron ayer los peritos (ver desglose). El juicio, del que ayer se celebró la segunda jornada, está pendiente solo de que hoy el jurado pronuncie un veredicto que muy presumiblemente será de culpabilidad. Posteriormente cabe presumir que la jueza imponga los 17 años que han pactado todas las partes. Uno de los momentos más duros de la vista de ayer, en la que el asesino pidió perdón de rodillas, fue la declaración de la madre de la víctima, Lucía García, quien explicó que su hija mantenía una relación con Romero desde 2010 y que se habían separado varias veces durante ese periodo. La última, en octubre de 2014, cuando Mónica se fue con sus dos hijos a casa de su madre. Estuvo con ellos hasta febrero de 2015, cuando reinició la relación con el acusado.

La madre de la joven relató que el día del crimen, 30 de marzo de 2015, su hija fue a su casa para dejarle a su nieta. “Estaba muy enfadada y triste”, señaló. Según la fiscal, Mónica en ese momento ya había decidido acabar su relación con el acusado y volver a casa de su madre llevándose a los hijos. Poco tiempo después, el padrastro de la joven recibe una llamada advirtiéndole de que Mónica había recibido dos tiros. “La mujer que auxilió a mi hija me contó que Romero salió de su casa, pegó dos tiros a Mónica y después se disparó él”, declaró la madre. Muy emocionada, Lucía preguntó al acusado, al que tenía detrás con la cabeza agachada, si lo hizo delante de su nieto y aseguró que su hija nunca denunció los malos tratos por miedo. En sus conclusiones, la Fiscalía explicó el acuerdo entre las partes para rebajar la pena de 25 a 17 años de prisión, con la agravante de parentesco y la atenuante de drogadicción. También exige una indemanización de 220.000 euros.

Las forenses admitieron que pudieron mermar de forma leve su autocontrol, pero no su deseo de matar

lleida

Los agentes de los Mossos d’Esquadra que declararon ayer en la vista oral, encargados del informe de balística, aseguraron que la víctima recibió dos disparos por la espalda y que se efectuaron a menos de un metro de distancia. “No hay ninguna duda de que los disparos fueron por la espalda y a muy poca distancia”, señaló uno de los agentes.

Asimismo, las médicos forenses que practicaorn la autopsia a Mónica Pérez confirmaron que el acusado estaba detrás de la víctima a la hora de efectuar los disparos y que la joven no tenía ninguna herida de defensa. Según su relato, Mónica recibió el primer disparo cuando estaba de pie y el segundo cuando caía al suelo. La joven falleció una hora después de llegar al Arnau por la hemorragia en órganos vitales que le causaron los disparos. Las forenses también señalaron, a preguntas de la defensa, que el consumo de pastillas por parte del acusado hubiera afectado de forma leve su capacidad de autocontrol, pero no su voluntad de matar. Esta dependencia a las pastillas hizo que las partes aceptaran aplicar a Romero el atenuante de drogadicción.

La fiscal y el abogado de la familia, Xavier Prats, renunciaron a las acusaciones de malos tratos por falta de pruebas. La jornada de ayer transcurrió de nuevo con una fuerte presencia policial, pero sin los altercados que ocurrieron el lunes, y con las familias de víctima y acusado separadas.

Moment en què ahir va declarar Lucía García, mare de la jove assassinada, mentre l’acusat estava assegut al darrere en el judici.

Moment en què ahir va declarar Lucía García, mare de la jove assassinada, mentre l’acusat estava assegut al darrere en el judici.

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