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ENTREVISTA

Joan Viñas, cirujano del Arnau de Vilanova y exrector de la UdL: «El Arnau estaba a 30 años de hospitales de Barcelona en 1977»

«El Arnau estaba a 30 años de hospitales de Barcelona en 1977»

«El Arnau estaba a 30 años de hospitales de Barcelona en 1977»

Sònia Espín

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Dice en su libro que cuando llegó de Barcelona a Lleida como cirujano adjunto en 1977 el hospital que encontró “no era normal”

Estaba a 30 años de diferencia respecto a los que había estado, como el Clínic, Vall d’Hebron o Bellvitge. Yo creía que todos los hospitales de la Seguridad Social serían iguales, pero no. Solo había quirófanos para cirugía ambulatoria. Los cirujanos operaban una mañana o tarde a la semana y el resto del tiempo estaban en el CAP de especialidades de Prat de la Riba.

Pero en lugar de volver a Barcelona, se quedó.

Salió una convocatoria de plazas para toda España y en Lleida desembarcamos 7 u 8 médicos. Cuando nos encontramos con esto, empezamos a luchar, junto a algunos que ya estaban aquí, todas las batallas que describo. Yo recogía las actas y cuando me jubilé, mes las llevé a casa. El hospital las tiró todas. Es importante que los médicos que llegan sepan que esto no ha salido de la nada.

Explica anécdotas sorprendentes como que en el quirófano entraban avispas o que hicieron una colecta para comprar un sofá para descansar en las guardias.

(Risas) Sí, es cierto.

¿Cómo se organizaron para las reivindicaciones?

Creamos la Asociación de Facultativos Jerarquizados, los que teníamos horario completo, y se apuntó más del 90% de los médicos del hospital. También nos apoyaba el Colegio de Médicos, donde era vocal. Hicimos protestas, manifestaciones y huelgas, y así conseguimos muchas cosas.

¿De cuáles se siente más orgulloso?

Lo que supuso una variación brutal fue conseguir la docencia de estudiantes y de MIR, que ya tenían en Tarragona, Girona y Barcelona. Otro momento importante fue la transferencia a la Generalitat, y conseguir radioterapia, servicio de Urgencias, TAC… Y la ampliación del hospital fue clave, y hubo que luchar para dotarlo de personal. También queríamos mejorar el acceso. Pasaba el tren por el lado. Era muy fuerte que una ambulancia tuviera que parar cuando las barreras estaban bajadas, con un enfermo sangrando o con un infarto, y esperar a que pasara el tren. La asociación de vecinos luchó mucho para que la soterraran.

Y hubo más ampliaciones.

La última más importante es el edificio de consultas externas, que ya estaba previsto en la época de Marina Geli. Conseguir neurocirugía costó mucho, y aunque ahora el código ictus no funcione por la tarde y en fin de semana, antes estábamos así las 24 horas los 365 días. Es un defecto de aquella época.

¿Aún está vigente eso de “para Lleida ya está bien”?

Contra eso hemos tenido que luchar mucho. Me sorprendió que representantes de Lleida en las juntas de sanidad lo consideraran bien. El libro es una defensa de la sanidad pública. Ahora desde arriba hay más predisposición de igualdad en Catalunya. Pero si los médicos no defendemos nuestro hospital... No hay dinero para todos.

En Lleida siempre ha habido mucha tradición de tener seguro privado e incluso de ir al médico a Barcelona. ¿Cree que viene de esa época de carencias?

Entonces era el pan nuestro de cada día. Los médicos del ambulatorio enviaban a los pacientes a Barcelona. Si alguien quería ir y se lo podía pagar, iba. Pero en Barcelona hay médicos muy buenos y otros no tanto, como en todas partes. Eso costó mucho de revertir, incluso desde dentro del sector médico. El hospital fue ganando prestigio y la gente, confianza.

Ahora se sigue yendo a la privada por las largas listas de espera.

En Catalunya ya no somos 6 millones, somos 8,4. El porcentaje de aumento es muy alto y no se ha incrementado igual el número de médicos, especialistas o camas. Por tanto, las listas de espera han aumentado y eso es terrible. Es una lucha que hemos tenido y que hemos de seguir teniendo. Dicen que la sanidad catalana es de la mejores y hay igualdad para todos, pero no es así si tienes que esperar un año para una visita o seis meses para una prueba importante.

¿Ahora el hospital ya es de primer nivel?

Faltan profesionales para poder reducir las listas de espera. Eso es lo más importante, porque es lo más grave. También faltan en algunos servicios y ampliar horarios del código ictus. Pero de servicios hay muchos y de mucha calidad. Está al mismo nivel de otros.

¿Qué les diría a los médicos que comienzan su especiliadad para que vengan a Lleida?

Que hay menos residentes por servicio que en los grandes hospitales y podrán ver más enfermos y hacer más cosas. Además, tiene la universidad al lado, con la posibilidad de hacer carrera, y el IRBLleida para poder investigar.

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