ENSEÑANZA
La IA ya obliga a cambiar la docencia y la evaluación en los institutos y la UdL
No mandan a casa tareas de creación para evitar que las hagan con esta herramienta

Isaac, Jordi, Paula y Ana, estudiantes de segundo de Bachillerato del instituto Torre Vicens. - S.E.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está siendo un reto para el ámbito educativo. El profesorado necesita formarse sobre su uso y los alumnos, aprender a emplearla de modo responsable. Docentes de institutos y de la Universitat de Lleida ya están cambiando su manera de evaluar para evitar que sea utilizada de forma fraudulenta.
La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de docentes y estudiantes. Su irrupción está siendo un reto, tanto por la necesidad de formarse como por inculcar al alumnado la importancia de emplearla de forma ética, responsable y con pensamiento critico. De hecho, muchos de docentes aseguran que ya están cambiando su forma de evaluar para evitar que los alumnos hagan trabajos o respondan preguntas usando la IA.
Un director de un colegio de Primaria afirma que a los docentes les ayuda en la atención a la diversidad, para “adaptar materiales para los que tienen dificultades”, así como “con la burocracia”. En los centros de Secundaria aseguran que su uso es común. “Hasta ahora mandábamos determinados trabajos, pero lo hemos tenido que replantear y hacer en clase las tareas de creación propia”, indican en el instituto Torre Vicens. Planteamiento que comparten en el Ronda. “Hay que cambiar la manera de evaluar el trabajo que hacen fuera del centro poniendo énfasis en la evaluación oral, para que el alumno pueda defender lo que ha trabajado. Y como docentes también hay que saber cómo usarla en la clase para formar al alumnado en su uso”, señalan.
Profesores del Manuel de Montsuar dicen no preparar clases con IA y otros creen que “bien utilizada ahorra tiempo”. Ven “evidente” que los estudiantes la emplean y han detectado “usos inadecuados como copiar respuestas sin entenderlas o presentar trabajos elaborados íntegramente por la IA, lo que nos obliga a repensar la evaluación y potenciar más el trabajo competencial, oral y reflexivo”. En el Joan Oró consideran necesaria una formación en la IA “más basada en criterios pedagógicos” y creen que “nos toca a las familias y a los centros promover un uso responsable”. “Promover más la originalidad y la reflexión y no solo el producto final”, recalca.
En el Màrius Torres han detectado incluso que familias la usan en sus redactados de quejas. Detallan que la IA es capaz de “resolver los ejercicios de materias científicas que se mandan para casa, los comentarios de un texto de filosofía o los trabajos de investigación”, pero indican que “no podemos ir por la prohibición, sino por educar en un uso correcto”, opinón que comparten en la escuela Fedac. “Se ha de convertir en una herramienta para educar, no en el enemigo. Intentamos introducir el uso de IA en el aprendizaje basado en proyectos. Se les enseña a usarla de manera crítica y ética, generando ideas, contrastando información y fuentes y no limitarse a copiar”, relatan. En Lestonnac también creen que “prohibirla no es la opción porque la usarán igual, como hacemos los docentes. Nuestro objetivo es acompañarlos y enseñarlos a usarla de forma crítica y responsable”.
En la Universitat de Lleida (UdL) también indican que el estudiantado la usa “muchísimo” y creen que “la forma de evaluar se está quedando obsoleta”. “Hay que reprensar el modelo de enseñanza-aprendizaje a largo plazo porque las IA son cada vez más potentes. Yo pongo situaciones en clase que no pueden resolver con IA, para que vean sus límites”, remarca una docente.
“Cuando salió la usábamos para todo, creíamos que nadie se enteraba”
Isaac, Jordi, Paula y Ana son estudiantes de segundo de Bachillerato del instituto Torre Vicens de Lleida. Como la mayoría de jóvenes, utilizan la IA en su vida cotidiana. “La uso más a nivel personal que académico. Si tengo alguna duda de cualquier cosa le pregunto porque es más rápido que ir buscando en diferentes fuentes”, indica Paula. Explica que en cuarto de ESO sí comenzó a utilizarla mucho, pero se dio cuenta de que “cuanto más la usas menos capaz eres de hacer las cosas por ti misma, porque es como si la máquina piensa por ti”. “Por eso empecé a usarla menos y ahora no la utilizo para hacer trabajos”, asegura.Ana, en cambio, dice que la emplea en los dos ámbitos. “En el personal, para planificar viajes es muy útil, o cuando no sé hacer una tarea doméstica me da soluciones rápidas y pautadas”, relata, y añade que “para el instituto la uso mucho, pero no para que me haga las cosas, sino para aclarar dudas y, después de estudiarme los contenidos, para que me cree tarjetas interactivas y tests autocorrectivos para ver dónde fallo”. El caso de Jordi es similar. “Para el instituto hay muchísimas tareas en las que uso la IA, no para que me haga un trabajo, sino para aprender a hacer tareas. Cuando explotó, la usábamos para todo porque nadie se enteraba, o así lo creíamos, pero con el tiempo te das cuenta que así tú no sabes hacer las cosas y hay que aprender que es una herramienta y saber usarla”, argumenta. A nivel personal, le ayuda “en tareas como cocinar o para hacer deporte”.Por su parte, Isaac manifiesta que la usa “más que nada como método de estudio”. “En las asignaturas que son más de entender que de memorizar, lo que lo entiendo me lo vuelve a explicar o me da algún ejemplo. Introduzco los apuntes de clase en la IA y le pregunto cosas en base a eso, así no hay errores”, indica.