Eduard Peñascal, 67 años y médico de familia: «No necesito jubilarme para pasármelo bien»
A sus 67 años, Eduard Peñascal sigue pasando consulta en el CAP de la Bordeta de Lleida

A sus 67 años, Eduard Peñascal sigue pasando consulta al Cabo de la Bordeta. - AMADO FUROR
¿Por qué decidió seguir ejerciendo después de los 65 años?
Me encontraba con muchas ganas, fuerzas e ilusión. Me propuse como meta seguir hasta el fin de este curso académico, ya que además de pasar consulta en el CAP, continúo dando clases en la UdL y estoy formando a un residente. Estoy en un proceso de deshabituación laboral.
¿Lo recomienda?
Siempre que siga habiendo ilusión y la salud lo permita. En 40 años de profesión he visto de todo, pero me gusta lo que hago y no tengo la necesidad de jubilarme para pasármelo bien. Aun así, está claro que hay que poner un final. Llevo desde Navidades despidiéndome de mis pacientes.
Habrá creado fuertes vínculos.
Ver morir a aquellos con los que he tenido contacto durante muchos años provoca malestar. Los médicos somos las segundas víctimas, no somos de piedra. Mis estudiantes se llevan muchas sorpresas cuando les plantas la humanidad delante. Hace tres años pusimos en marcha una asignatura pionera, Medicina Narrativa, con la que trabajamos las emociones con obras de teatro, películas o simulaciones.
¿La jubilación activa se debería mantener aunque no faltaran médicos?
Sí. Echo de menos una visión social de cómo aprovechar y encajar en el sistema a las personas mayores. El trabajo me pide exactamente lo mismo que hace 20 años, y creo que tenemos otras habilidades y experiencia que podemos aportar. Me encantaría que me exprimieran. Otros países ofrecen ‘minijobs’ a las personas mayores. Además, los médicos no tenemos límite de edad para trabajar en la sanidad privada.
¿Ha cambiado mucho el sistema sanitario en 40 años?
Los grandes problemas o retos siguen siendo los mismos. Se ha avanzado una bestialidad en recursos técnicos, derechos laborales, género o sostenibilidad, pero para muchas personas los médicos de familia seguimos sin estar al mismo nivel que otros especialistas. La Atención Primaria continúa siendo la Cenicienta del sistema sanitario.
¿Y su forma de trabajar?
Tenemos barreras. Cada vez estamos más orientados a resultados cuantificados en números, la vertiente más humana está en riesgo. Humanizar va más allá de ponernos batas de colores, significa dar un trato personal, comprender lo que le pasa al paciente y darle el mejor acompañamiento e información para ayudarle a tomar decisiones.
¿Están bien pagados?
Nuestra profesión es una de las mejor pagadas en este país. Muchas veces agradecemos más otras formas de incentivación, como más recursos, tiempo o reconocimiento científico. Los médicos de familia lo tenemos muy difícil para ser profesores titulares de universidad, por ejemplo.