Salida de un asesino peligroso de la prisión de Lleida: la junta de tratamiento considera que existe un “riesgo significativo” de cometer nuevos delitos
Será liberado este jueves tras cumplir condena por dos atracos a punta de pistola y los Mossos lo vigilarán

Imagen del atraco del día 13 de abril de 2021 en un supermercado de la Zona Alta de Lleida.
El Centro Penitenciario Ponent ha avisado del riesgo de reincidir de un interno que será liberado este jueves tras cumplir condena por dos atracos a punta de pistola en supermercados de la Zona Alta y Pardinyes, en Lleida. Desde la prisión se han hecho las gestiones correspondientes para los casos de salida en los que la junta de tratamiento considera que existe un “riesgo significativo” de cometer nuevos delitos. La Dirección General de Asuntos Penitenciarios puso el caso en conocimiento de la Fiscalía de Lleida el 26 de marzo, a fin de que hiciera una valoración. Por otra parte, tal como adelantó La Vanguardia, los Mossos d'Esquadra harán una vigilancia discreta del individuo, con un seguimiento no invasivo para controlarlo sin vulnerar sus derechos como ciudadano libre.
El preso que saldrá el jueves en libertad después de haber cumplido condena cometió varios atracos en entidades bancarias y asesinó a tres personas a finales de los años 90. Se lo considera altamente peligroso. De hecho, hace cinco años delinquió sólo cuatro meses después de ser excarcelado después de cumplir la condena de 64 años de prisión por varios asesinatos, aunque sólo unos 22 fueron de prisión efectiva. Durante estas dos décadas ha sido considerado uno de los reclusos más peligrosos de Catalunya y estaba tipificado como “interno de especial seguimiento”, según apuntaron fuentes penitenciarias.
A lo largo de estos 27 años ha pasado por varios centros y, especialmente, fue “muy conflictivo” en sus inicios. Fue considerado un líder carcelario (kie, en el argot) y pasó por los departamentos de máxima seguridad y de aislamiento. Se lo considera una persona con una conducta muy violenta que ha matado por dinero. De hecho, confesó que en 1998 cobró 18.000 euros y 100 gramos de cocaína por matar al expolicía leridano Josep Gilart en su bar de Barcelona.