Vuelven los coleccionables
Después de las vacaciones estivales y de las navideñas, cuando las familias afrontan el nuevo curso escolar y la inevitable cuesta de enero, llegan los coleccionables, anunciados con profusión en la pequeña pantalla. Los hay de todo tipo y condición pero todos tienen una cosa en común, más allá de la reflexión de si realmente son necesarios: baratos no son y no se acaban nunca. Este año, más allá de los clásicos que se repiten año tras año, hay dos que sobresalen. El que más os ha llamado la atención es el de Planeta DeAgostini que invita, con paciencia y perseverancia, a reconstruir pieza a pieza el Renault Gordini de 1964, el deportivo low cost que modernizaba el utilitario lanzado al mercado dos años antes para competir con el legendario 600 de la Seat. Las dos primeras entregas a un euro, la tercera, gratis y luego ya un crescendo económico hasta el final. La otra es la de Salvat, con los mejores carros de combate, en plena tensión internacional: 5,85 el primer tanque, 10,8 el segundo y así sucesivamente. El famoso Tiger alemán llega en la séptima entrega.