Un poco de tila, por favor
En el exceso de estrenos de RTVE en este 2026, es que a este paso no va a consolidarse ninguno por fugaces, le tocó el turno a Trivial Pursuit, adaptación televisiva del juego de mesa que hizo furor en los 90. Lo pusieron en la franja nocturna de los viernes, después de una tanda de Cifras y letras y no llegó a los dos dígitos, quizá porque era demasiada dosis de concursos culturales en tan poco espacio de tiempo y en la antesala del fin de semana. El presentador, el vasco Egoitz Txurruka (Mallabia, 1991), debutante en la pública estatal, demostró estar aún muy verde y le falta soltarse e interactuar más con concursantes, público y espectadores. Y solventar lo que suelta tropecientas veces, “buenas tardes”, pasadas las once de la noche. Está grabado y sin duda pensaban ponerlo en la sobremesa, pero sonaba muy feo, la verdad. Y aún hubo más. Las preguntas eran mayoritariamente muy fáciles y las fallaban (miedo da saber el nivel de los que no pasaron el casting) y, sobre todo, el ritmo era demasiado vertiginoso y los constantes cambios de plano provocaban vértigo.