¿Mejora del transporte público?
Una usuaria se queja de los horarios de la nueva estación de autobuses de Lleida
Soy ciudadana de Lleida y usuaria habitual del transporte público. Viajo a menudo por motivos personales y laborales, tanto sola como con mi pareja, y precisamente por eso quiero expresar nuestra profunda indignación ante el modelo de funcionamiento de la nueva estación de autobuses que se acaba de construir en la ciudad. A los medios se presenta la nueva estación como una gran mejora para Lleida, pero sorprende –y preocupa– que, a pesar de ser una instalación moderna, siga sin garantizar servicios básicos a los usuarios. Según los horarios anunciados, la estación volverá a permanecer cerrada durante la noche, exactamente como pasaba con el anterior.
Eso implica que las personas que tenemos que esperar un autobús a altas horas nos vemos obligadas a hacerlo en la calle, expuestas al frío, a la intemperie y a una clara situación de inseguridad, sin ningún servicio mínimo. Personalmente, y después de haber viajado mucho por todo el Estado, puedo afirmar que no me he encontrado nunca una situación como la de Lleida: una capital de provincia con una estación de autobuses que deja a las personas desamparadas fuera del edificio.
Nos preguntamos de qué sirve una estación nueva si no cumple su función principal: proteger y dar servicio a las personas que hacen uso. Una infraestructura pública no puede limitarse a ser una obra bonita o moderna; tiene que ser útil, accesible y segura, especialmente en horarios nocturnos.
Como usuaria del transporte público, pido a los responsables políticos y gestores de la nueva estación que reconsideren los horarios y garanticen que la estación esté abierta mientras haya servicios de autobuses en funcionamiento. No es un lujo, sino una cuestión de dignidad, seguridad y sentido común.