Crónica de una tragedia
Cuando una historia filmada está basada en hechos reales no se debería fabular ya que se trabaja con los moldes de una realidad, y más cuando se trata de una tragedia, pues la mirada hay que concentrarla tanto hacia las personas que fallecieron como en las que intentaron salvarlas poniendo en peligro sus vidas para rescatar la de otros. Así lo ha entendido con Balandrau, vent salvatge el realizador Fernando Trullols y se agradece. Todo remite a un elaborado proceso tanto de efectos como de guion. No se relaja en el dolor sino que lo muestra desde la consideración hacia las víctimas, a sus familiares que vivieron terribles horas de incertidumbre, de aflicción compartida, y a todos los que se vieron implicados de un modo u otro aquellos días.
La historia de un siniestro ocurrido el 30 de diciembre del 2000 fue descrito en el libro firmado por el meteorólogo Jordi Cruz titulado Tres nits de torb i un cap d’any (2018), un trabajo que a su vez inspiró a Guille Cascante para realizar el documental Balandrau, infern glaçat (2021), con diversos testimonios y, en especial, el de Josep Maria Vilà, el único superviviente, que aguantó durante más de cuarenta y ocho horas las inclemencias de un tiempo inmisericorde, y donde después de aquella montaraz tormenta con un viento inclemente que lleva el nombre de torb convirtió una simple excursión en una trampa mortal, siendo rescatado por esos héroes anónimos que lograron traerlo de vuelta, casi congelado pero con vida. Unos bomberos de Mondragón y voluntarios capitaneados por la figura esencial de Siscu, quienes peinaron palmo a palmo la zona y que con ojo de águila pudo distinguir la figura de un ser resiliente que no quiso morir entre la nieve dura como el cemento a muchos grados bajo cero.
Balandrau, vent salvatge, con voluntad realista, nos traslada a un tiempo feliz, con imágenes familiares, de celebración navideña, que aportan una especie de prólogo a un viaje pirenaico sin retorno de cinco compañeros, incluida la novia de Vilà. Unos primeros minutos que quedan difuminados por el feroz pulso narrativo de lo que sucedió después, de la desesperación en cada certero plano de lo irremediable y que finalmente se saldó con nueve víctimas mortales.
Balandrau,vent salvatge
Conocemos otros desastres en lugares donde la naturaleza manda, incluso varias revisiones fílmicas poderosas y sufridas, pero esta duele. Crea un ambiente de introspección sobre el ser humano, en gran parte gracias a un reparto que logra lo máximo, que no es otra cosa que creérnoslo, sentirlo, y que lo hace, como decía John Ford, sin actuar sino reaccionando.