Nostalgia y Tú
Debo decir que, de entrada, me da cierta pereza cuando veo a un señor que se disfraza de un cantante conocido y lo imita a todas luces. Los llamados grupos de tributo, que últimamente copan parte de la agenda musical de Lleida. Pero este viernes en La Boite no hubo esta sensación, viendo el grupo que interpretó todos y cada uno de los clásicos de Platero y Tú, el grupo de rock de Fito Cabrales antes de lanzarse en solitario con los Fitipaldis.
En Lleida tocó La Gripe y Tú, banda que la conforman la mitad de los músicos que hicieron historia con Platero, el batería Jesús García y el bajista Juantxu Olano, dos miembros que siempre estuvieron a la alargada sombra de Fit e Iñaki Uoho. Así, Olano y García se han rodeado de otros dos músicos, Txema Olabarri y Aitor Aizpuru, para girar con un repertorio que emana nostalgia por todos los poros. Tienen canciones propias, sí, pero sólo se atrevieron a tocar un par de ellas.
Me preguntaba viéndolos si me gustaría ver a Platero y Tú reunidos otra vez. Sí. Y no. Porque si volviesen, que no lo harán, los vería a 60 metros, en un estadio con pantallas gigantes y habiendo pagado cien euros. La otra opción es ver la mitad de Platero y Tú, ahora llamados La Gripe, sonando –lo juro– exactamente igual que Platero, en una sala de Lleida y a metro y medio de todos ellos. Después del concierto de este viernes, me decanto por la segunda opción. Por calidez y calidad.
¿Qué tocaron? Los que habrán leído alguna crítica mía aquí sabrán que no suelo hablar del repertorio. Lo resumiré explicando que sí, y que muy bien.
Todas las que queríamos cantar. Tor apuntar algo, el directo era demasiado parecido al disco en directo de Platero y Tú.
rock
Fueron casi dos horas de música rock de una generación para una generación. Media de edad de cuarenta para arriba, y gente muy feliz y contenta, igual que los músicos, que se explayaron. Música que atrae. Pasó que un par de chicas, vestidas de fiesta y gala, se dejaron caer a un lado del escenario para ver de qué iba el asunto. Y pasó que los boomers, que tendrían que darles cringe, las engancharon hasta tal punto que terminaron delante del escenario bailando como los demás. De esto de trata, de dejarse de lado, darse y sentirse. ¡Qué lástima que haya tanta gente que no lo pueda vivir! Igual mejor.