¡¡¡Volcánica!!!
Tras un aperitivo matutino, en que la sala principal del Enric Granados se llenó de escolares para una intensísima sesión musical educativa, en sesión vespertina esta vez, la sala 2 acogió la presentación en directo de Love Child, el segundo álbum de Koko-Jean & The Tonics, una de las formaciones más sólidas del actual circuito de soul y rhythm & blues español. La banda nos regaló un frenético y dinámico show que confirmó la buena forma de un proyecto que ha ido ganando peso y quilates desde su creación hace algo más de un lustro. Al frente se encuentra la vocalista mozambiqueña afincada en Barcelona Koko-Jean Davis –una simbiosis huracanada de Tina Turner, Aretha Franklin y Etta James–, muy conocida en la escena por su exitosa etapa anterior, de más de una década, en The Excitements. Su poderosa presencia escénica y su expresividad y garra vocales marcan el ritmo de las actuaciones en las que el protagonismo lo reparte con The Tonics, el brillante trío que la secunda. Este proyecto comenzó a tomar forma con la publicación de varios EP –Hairwhip y Please Mr. Milton– que ya vislumbraban con claridad la orientación estilística del grupo y sus objetivos expresivos. Poco después, en 2021, llegaría se larga duración de debut, titulado Shaken & Stirred, con el que arrancaron una intensa actividad en directo que los ha llevado por festivales y salas de todo el país, acrecentando exponencialmente su prestigio y buen hacer. Este nuevo álbum supone un paso más en esa trayectoria, consolidando un sonido que combina respeto por la tradición, SÍ, pero mostrando una energía absolutamente contemporánea. El estilo del grupo bebe, por supuesto, de los géneros afroamericanos sesenteros y setenteros, con ecos lustrosos de sonidos como la Motown, Stax o Atlantic, emparentados con la tradición del rock and roll más aguerrido de aquellos frondosos años. Sin embargo, lejos de limitarse a cualquier recreación nostálgica falta de originalidad, Koko-Jean & The Tonics recrean todas estas influencias con naturalidad y personalidad propia, apoyándose en la energía del directo y en una apabullante intensidad interpretativa. A destacar, por supuesto, al lado de la extraordinaria voz de Koko, el Hammond de Víctor Puertas aportando un trepidante sabor vintage, la afilada guitarra de Dani Baraldés alternando riffs contundentes con pasajes más melódicos, y la potente batería de Marc Benaiges, sosteniendo con precisión un pulso rítmico sólido, esencial para el carácter bailable de la mayoría de las piezas que ofrecen. Durante el intenso concierto, el repertorio giró en torno a sus canciones propias más recientes, alternadas con varios temas ya conocidos de su catálogo, además de alguna que otra versión de clásicos negros, muy bien escogidas. Así, desde los primeros compases del espectáculo y hasta la brutal apoteosis final, con el público levantado de sus asientos dándolo todo, quedó patente la complicidad enorme entre la carismática cantante y sus talentosos músicos y esa grandísima capacidad mutua para conectar con todos sus seguidores y ponernos a bailar desenfrenadamente. Sobran los calificativos... Un verdadero volcán.