Búsqueda sensorial
Hay discos que marcaron un antes y un después en la historia del jazz contemporáneo y Khmer, publicado por Nils Petter Molvaer en 1998, pertenece a esa exclusiva categoría de primerísimo orden. Su revisión en el Auditorio Kursaal de Donosti, dentro del Jazzaldia 2026, confirmó que aquella obra sigue conservando intacta su capacidad para sorprender y enternecer. Lejos de ofrecer un ejercicio de nostalgia, el trompetista noruego presentó una lectura viva y plenamente actual de un álbum que rompió las fronteras entre el jazz, la electrónica, el ambient y el rock atmosférico. Una propuesta que en su día resultó revolucionaria y que hoy continúa sonando extraordinariamente moderna y vigente. El sonido de Molvaer mantiene una personalidad inconfundible. Su trompeta rehúye el virtuosismo exhibicionista para construir un discurso de enorme intensidad emocional, donde cada nota parece surgir del silencio con una precisión casi escultórica. Heredero de la libertad expresiva de Miles Davis y de la estética sonora desarrollada por el sello vanguardista alemán ECM (Edition of Contemporary Music) ha sabido crear un lenguaje propio en el que conviven la improvisación, las texturas electrónicas y una profunda sensibilidad melódica. Buena parte del éxito del concierto descansó también en la extraordinaria complicidad de la banda, con la guitarra de Eivind Aarset desplegando un fascinante universo de paisajes eléctricos, Jan Bang enriqueciendo cada composición con un sofisticado trabajo de live sampling, DJ Strangefruit aportando la dimensión electrónica que define la identidad de Khmer, y todo sostenido por la sólida base rítmica de Audun Erlien al bajo y los baterías Rune Arnesen y Per Lindvall que sostuvieron una arquitectura rítmica de admirable precisión, flexible y orgánica, capaz de oscilar entre la pulsación hipnótica y la explosión dinámica sin perder nunca el equilibrio. El cuidado diseño sonoro de Sven Persson y la sobria iluminación de Tord Knudsen completaron una experiencia inmersiva donde cada elemento, a modo de puzzle perfecto, parecía formar parte de una única composición escénica de transformación y búsqueda sensorial. Un todo de enorme riqueza tímbrica, donde la tecnología nunca eclipsó la emoción, como muy bien supo valorar el público masivo que acudió al encuentro de la banda nórdica y siguió el espectáculo con respeto, ovacionándolo cuando fue menester.
JAZZ
Molvaer volvió a demostrar que la verdadera innovación no reside en los recursos empleados, sino en la capacidad para construir un universo sonoro reconocible y profundamente personal. Más de un cuarto de siglo después de su publicación, Khmer sigue elevándose como una referencia imprescindible del jazz europeo contemporáneo más rompedor, y Nils Petter Molvaer, al frente de su magnífico grupo de apoyo instrumental, continúa ocupando un lugar privilegiado entre aquellos músicos capaces de abrir nuevos caminos expresivos sin perder nunca de vista la sensibilidad como destino final de su música. Para no olvidar…