Estreno de la tragicomedia “Groenlandia”
periodista
Como si no le bastara con el honor de haber gobernado Estados Unidos cuatro años, ser reelegido de nuevo y haber dinamitado los mapas de la geopolítica mundial, parece que Donald Trump aspira, además, a ser un gran programador de contenidos audiovisuales a través de sus decisiones políticas. Como la Warner Bros, Disney o Netflix.
La “Operación secuestro de Nicolás Maduro” es una auténtica película de acción. Posteriormente, su equilibrio y sus diálogos entre las dos mujeres que aspiran a la presidencia de Venezuela, Delcy Rodríguez y Corina Machado, suenan a una TV movie para tardes de domingo. Y la que está liando en Groenlandia, puede terminar en tragicomedia; a saber, tragicomedia es una “obra dramática en la que se mezclan contenidos trágicos con otros cómicos, espacio para el sarcasmo y la parodia”, según la definición clásica de géneros.
“Por las buenas o por las malas” podría ser el título de esa producción, frase del propio Donald Trump referida a sus afanes anexionistas de la isla ártica, actualmente dependiente de Dinamarca. Groenlandia no está llena de barcos rusos y chinos como denuncia la Casa Blanca para justificar su apetito depredador de territorios. O no tanto. Nada nuevo en la historia de Estados Unidos que compró el estado de Louisiana a Francia, el de Florida a España y el de Alaska a Rusia. Puerto Rico fue tomada militarmente en 1898 durante la guerra hispano-estadounidense.
Groenlandia, que es la segunda isla más grande del mundo con una extensión cuatro veces superior a España, tiene su propio gobierno y una población de menos de sesenta mil habitantes que no quiere ser anexionada por Estados Unidos. Pero Trump la pretende y amenaza con hacerlo militarmente. Sería aberrante: un país de la OTAN –vía Dinamarca– recibiendo un ataque de otro aliado. Ese sería el componente trágico de la obra. De momento ocho países europeos y socios de la Alianza Atlántica han enviado algunos militares en un signo de solidaridad ante el desafío de Trump. Algunos comentaristas han ridiculizado este gesto porque unas docenas de soldados alemanes, franceses, polacos o británicos son irrelevantes frente al poderío norteamericano. Y se mofan. Es el componente cómico. Pero el mensaje es nítido: se quiere apoyar a Dinamarca y también colaborar con Estados Unidos en un mayor control del paso por la zona de submarinos rusos y barcos chinos de prospección de subsuelos marinos buscando tierras raras. Groenlandia es un pastel helado codiciado por las tres grandes potencias y en manos, por ahora, de una diminuta nación, Dinamarca, con tantos habitantes como la Comunidad Valenciana; aunque con unos socios relevantes en número y potencial, como la Unión Europea y la OTAN.
El mundo mira alarmado esta nueva superproducción que puede llegar a sus pantallas muy próximamente. Los guiones están listos y el rodaje a punto de comenzar. Si Donald Trump Productions la estrena, el público se sorprenderá; pero avisado estaba. El profesor José Antonio Sanahuja, catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, invita a releer el discurso de su toma de posesión del 20 de enero de 2025. Ahí está todo bien explicado al detalle. O no lo leímos, o no lo creímos. Trump es tremendamente peligroso, pero reconozcamos que avisa. Debemos archivar para siempre la frase “esto no puede pasar”, acuñada en reflexiones lógicas. Con Trump cualquier película puede pasar, de risa o de terror. La mejor ficción de antaño, desgraciadamente, está hoy en los informativos.