Borrell: Trump subestimó a Irán
periodistA
Cualquier versión sobre cómo Trump tomó la decisión de atacar a Irán, liquidando a las tres cuartas partes de su dirigencia en un solo bombardeo, estremece. Había una negociación abierta y una cita para proseguir el diálogo de paz el lunes siguiente pero el sábado se masacró esa reunión con lo más granado del régimen. Pocos sobrevivieron, entre ellos el hijo de Jamenei, el nuevo líder, Motjaba, seguramente malherido y desfigurado porque aún no se le ha visto.
Según Trump, él se encontraba con su yerno –síganle la pista a ese hombre– cuando tuvieron el presentimiento de que Irán iba a atacar por sorpresa, por lo que decidieron adelantarse. Según Josep Borrell, ex Alto Representante de Relaciones Exteriores y Seguridad de la Unión Europea, el espionaje israelí detectó esa reunión y también la excepcionalidad de sus asistentes por lo que se disponía a atacar pero Estados Unidos no quiso quedarse fuera. En el primer supuesto, empezar una guerra como esta por un presentimiento, estremece. En la segunda hipótesis, alarma la necesidad de protagonismo por encima de otra consideración.
Pero el problema es ahora cómo salir de Irán. No hay plan de salida, como no lo había de entrada. “Estados Unidos sabe empezar guerras pero no acabarlas”, sostiene Borrell, quien añade que “desde la segunda guerra mundial, no han ganado una; ni Vietnam, ni Afganistán, ni ninguna otra”. Con su enorme capacidad analítica y su habilidad comunicativa para fabricar titulares, Borrell disparó misiles dialécticos sin tregua en una hora larga de conversación ante profesores y alumnos de Next Educación en Madrid, público al que se habían sumado representantes de doce embajadas y diversos organismos y empresas, mientras casi 700 personas lo seguían online. “Trump debió pensar que Irán sería como Venezuela, pero acabaron con todos los que podían protagonizar una transición como Delcy Rodríguez. Todos muertos. No calculó bien la resistencia de Irán. Como Putin, que pensó que en un par de semanas tomaba Kiev y ya llevan cuatro años de guerra en Ucrania.”
Sin desperdicio el testimonio de Borrell cuando explicó que conoció al yerno de Trump en 2018, Jared Kushner, quien se definió como “un hombre de negocios y no un político”. Ya entonces le habló de Gaza y de sus proyectos inmobiliarios en la tierra que ocupaban los palestinos. Nada de lo que sucede ahora en ese drama parece improvisado ni casual.
Preguntado Borrell sobre el “No a la guerra” de Pedro Sánchez fue claro: “Adelantó el análisis de que la guerra llevaría a una crisis económica mundial. Y si considera que esa guerra es ilegal, no debe contribuir a ella.” ¿Coherente o contradictorio el envío de la fragata más moderna de la Armada española para defender a Chipre? Coherente. Chipre no es miembro de la OTAN pero sí de la Unión Europea y en el Tratado de la Unión (ver artículo 42 punto 7) queda claro que, si un integrante es atacado, el resto está obligado a defenderlo “con todos los medios a su alcance”.
No ahorró críticas a la presidenta Ursula von der Leyen que la semana pasada sin ir más lejos dio un par de patinazos sobre la defensa del derecho internacional. “En Europa hay demasiada confusión institucional”, sentenció, ironizando sobre aquella frase de Henry Kissinger, secretario de Estado con Nixon cuando dijo que “el problema de hablar con Europa es que no se sabe cuál es su número de teléfono”. Seguimos igual o parecido.