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El presidente del gobierno español y el de la Generalitat coincidieron por primera vez tras la investidura de Pere Aragonès en un acto organizado por la patronal Fomento del Trabajo, y escenificaron el inicio de una nueva etapa basada en el diálogo y la colaboración entre los dos gobiernos. Previamente se conoció un artículo del presidente de ERC, Oriol Junqueras, enviado al diario Ara y en LaSexta en el que bendice el giro de su partido, y el del gobierno catalán, apoyando los indultos, que hace unos meses había rechazado, porque “pueden aliviar el conflicto”, y cuestiona la vía unilateral porque “no es viable, ni deseable”, defendiendo la autodeterminación y un referéndum pactado siguiendo el modelo escocés.

Aunque desde ERC minimizaron la trascendencia del giro para evitar conflictos con JxCat, que respondió que no hay que descartar ninguna vía hacia la independencia, diciendo que no hay cambios de postura y remitiéndose a su ponencia política y al acuerdo de gobierno, en el que se defiende la unilateralidad en el caso de que no prospere el diálogo, sí hay una cierta autocrítica en el artículo de Junqueras reconociendo que su respuesta en 2017 tampoco fue entendida como plenamente legítima por parte de la sociedad, incluida la catalana. Junqueras defiende fervientemente la negociación porque la mesa de diálogo, criticada por otros sectores del independentismo, “ya es un éxito en sí misma porque abre un espacio para la potencial resolución del conflicto”.

Esta distensión se reflejó en el acto en el que participaron Sánchez y Aragonès, donde el segundo mantuvo que sus aspiraciones siguen siendo la autodeterminación y la amnistía, pero reconoció que el gobierno central ha dado pasos adelante porque nunca antes se había reconocido la necesidad de abordar la resolución de un conflicto de esta naturaleza. En la misma línea, Sánchez admitió que hemos vivido demasiado tiempo encerrados en callejones sin salida y ha llegado el momento de dar pasos que nos permitan avanzar con “pragmatismo, honestidad y sentido común”.

Al margen de la retórica de estos discursos, ya es un paso adelante que los dos presidentes coincidan en que la situación no puede mantenerse como está, que hay que hablar para desbloquearla y, sobre todo, que hay que ser valientes para encontrar los puntos de acuerdo y asumir las consecuencias. Los indultos serán un primer paso aunque le provoquen desgaste a Sánchez, y la mesa de diálogo puede ser el segundo aunque los independentistas más radicales critiquen a Aragonès, pero hemos llegado a un punto en que no hay más opción que sentarse a negociar.

No será fácil porque las posturas siguen aún muy distanciadas y será difícil que el PSOE acepte un referéndum o que ERC renuncie. El margen de unos y otros es reducido, pero al menos ya se han puesto de acuerdo en que es imprescindible negociar.

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