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La dificultad de acceder a una vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas en Lleida, Catalunya y el conjunto del Estado. En el mercado del alquiler, la Generalitat ya puso límites hace dos años a los precios en todos los municipios declarados como zonas residenciales tensionadas, y a finales de 2025 incorporó este tope a los arrendamientos de habitaciones y de temporada. Por lo que respecta a la construcción, ha apostado por movilizar solares de titularidad pública para construir viviendas destinadas en su mayoría al alquiler social. Salvador Illa tomó posesión del cargo de President en agosto de 2024 asumiendo el compromiso de impulsar la edificación de 50.000, básicamente en terrenos que habían de aportar los ayuntamientos. El pasado mes de octubre, elevó su apuesta presentando en el Parlament el objetivo de construir un total de 210.000 pisos mediante la colaboración público-privada. La primera actuación para empezar a concretar estos anuncios llegó a principios de este mes, cuando el Govern convocó un concurso para levantar 1.940 pisos en 37 solares municipales. Es verdad que se dan pasos adelante, pero materializar la construcción de decenas de miles de viviendas comporta plazos de como mínimo varios años, así que será necesario esperar un tiempo para ver en qué medida se plasma este compromiso. De momento, el pasado año resultó poco productivo, de acuerdo con los datos de proyectos visados por el Colegio de Arquitectos de Catalunya, que refleja que en el conjunto del territorio tramitó expedientes para edificar 16.128 pisos, que son un 7,46% menos que en 2024. Paradójicamente, este retroceso estuvo provocado por la gran caída registrada en la demarcación de Barcelona, donde bajaron un 20,15%, cuando es el área más tensionada, mientras que en el resto de territorios sí hubo un crecimiento. En las comarcas de Lleida, fue del 13,22%, hasta los 968 pisos, en el que es el segundo ejercicio al alza después de que en 2023 hubiera un descenso con respecto a 2022. No obstante, llama la atención que únicamente 48, que representan un 4,95% del total, eran de protección oficial, así que a nivel de promociones sociales queda mucho por mejorar si se quiere facilitar el acceso a la vivienda.

Donación de vida

Las comarcas de Lleida registraron el pasado año un récord de donantes de órganos, con 18, cinco más que en 2024. Como afirma la coordinadora del servicio del Arnau, “sin donantes no hay trasplantes”. Por eso hay que seguir haciendo pedagogía de los beneficios que comporta para la sociedad este gran gesto altruista. Los 76 leridanos que en 2025 recibieron un órgano pueden dar fe de ello.

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