SEGRE

Creado:

Actualizado:

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, dice el proverbio. No solo dos, sino muchas más, cabe añadir. En ocasiones, vuelve a caer porque opta por ignorar lo que ha sido probado durante décadas por la evidencia científica y que ha beneficiado a toda la humanidad. Un ejemplo palmario es el de las vacunas. El sarampión era una enfermedad erradicada en Catalunya y el Estado, y esta semana la Organización Mundial de la Salud ha retirado a España el estatus de país libre de esta patología ante el aumento de los casos registrados en los últimos años. En las comarcas de Lleida, en 2025 hubo siete, cuando en 2024 no se detectó ninguno, mientras que en el conjunto de Catalunya se contabilizaron 75, más del doble de los 34 del ejercicio anterior. ¿Y qué es lo que recomienda la OMS? Incrementar la vacunación, porque gracias a ella se había logrado erradicar enfermedades como esta, la neumocócica, la poliomelitis, la rubeola o la hepatitis B, entre otras. También fue clave para reducir drásticamente la mortalidad de la covid. Todos recordamos el número de muertes que hubo durante los primeros meses de la pandemia y cómo esta comenzó a perder virulencia cuando empezó a ganar terreno la inmunización. Pero tras la euforia inicial, la obligación de tener que recibir nuevas dosis al cabo de unos meses para que la protección contra el virus fuera efectiva provocó una cierta saturación que sirvió de caldo de cultivo para que el colectivo antivacunas, que apenas tenía repercusión, lograra que su mensaje empezara a calar entre una parte de la ciudadanía, minoritaria, eso sí, pero suficiente para que su rechazo a inmunizarse pueda generar una brecha que provoque un repunte de determinadas patologías, como sucede con el sarampión. Hay que recuperar la confianza en la ciencia, porque está más que demostrado que no hay otro camino para mejorar la salud. A estas alturas, resulta sorprendente que personajes como Josep Pàmies puedan tener predicamento entre la ciudadanía cuando afirman que tomar dióxido de cloro y clorito de sodio, muy similares a la lejía, puede curar el autismo. Las asociaciones que representan a las personas que sufren este trastorno y los colegios de médicos han denunciado en múltiples ocasiones que esto es un riesgo para la salud pública y que, además, atenta contra los derechos de los autistas y de sus familiares, y la Generalitat también le ha impuesto varias multas por el mismo motivo. Sin embargo, los actos que organizan la entidad que dirige, Dolça Revolució, u otras similares (el 28 de febrero Pàmies participa en uno en Ciudad Real que vincula el autismo con las vacunas) suelen reunir a cientos de asistentes. Es otra muestra de los perniciosos efectos que tiene la desinformación que circula por las redes, alentada por gobiernos ultras como el de EEUU, donde un antivacunas está al frente de Sanidad.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking