Un punto de inicio para impulsar el Pirineo
El tramo de la N-260 (el Eix Pirinenc) entre Xerallo y El Pont de Suert podría calificarse como la carretera de la vergüenza. Se encuentra en peor estado que casi todas las comarcales y muchas locales. Recorrer este trayecto en coche o en cualquier otro vehículo es como retroceder medio siglo en el tiempo, y eso que es una vía Nacional. La renovación del Eix Pirinenc quedó paralizada poco después de que Josep Borrell, natural de La Pobla de Segur, dejara de ser ministro de Obras Públicas en 1996, justo cuando se abordaba cómo debía actuarse en este sector. En 2008, cuando el PSOE gobernaba en Madrid y el tripartito en Catalunya, se presentó un plan que preveía varios túneles y viaductos, pero la crisis hizo que quedara en el olvido. Por eso es una muy buena noticia que el conseller de Presidencia y en funciones de President, Albert Dalmau, anunciara ayer en Tremp, durante la jornada Connectem el Pirineu, que ha salido a licitación el estudio informativo y de impacto ambiental de ese tramo, que es clave para mejorar la comunicación entre la Alta Ribagorça y el Pallars Jussà, dos comarcas vecinas que ahora viven casi de espaldas. Este proyecto forma parte de las encomiendas en infraestructuras acordadas por el Gobierno central y el de la Generalitat, en las que el primero se encarga de su financiación y el segundo, de su ejecución. Por otro lado, Dalmau indicó que también se han licitado las obras para adecuar el puerto de Comiols entre El Pont d’Alentorn y Vall-llebrera para que puedan comenzar el próximo otoño, lo que permitirá mejorar la conexión entre el Jussà y la Noguera. El conseller completó su lista de anuncios para el Pirineo señalando que en marzo saldrá a concurso la instalación de fibra óptica en un primer tramo de los 433 kilómetros del Eix Pirinenc, concretamente entre Puigcerdà y La Seu d’Urgell, de 47 km, e indicando que en breve se licitará la adecuación de la C-28 en la zona de Sorpe y que se llevarán a cabo acciones para prevenir aludes en el puerto de la Bonaigua. Todas estas iniciativas son bienvenidas y habrá que velar para que se cumpla su calendario de ejecución porque, como dijo el propio Dalmau, no se puede tolerar que haya una Catalunya de dos velocidades. Ahora bien, para conseguir que este objetivo se convierta en una realidad será necesario impulsar muchas más actuaciones, porque las comarcas de Lleida en general y las de montaña en particular acumulan un déficit histórico de inversiones de las administraciones públicas. El reequilibrio territorial pasa por una discriminación positiva en materia de infraestructuras y servicios que posibilite que las zonas menos pobladas puedan competir en igualdad de condiciones con el resto. Queda mucho camino por recorrer, y el hecho de que el proyecto de mejora de la N-260 entre Xerallo y El Pont haya estado encallado durante 30 años ilustra el retraso acumulado.