Hay mucho que mejorar
P oco a poco, sí, pero demasiado poco a poco para que las cosas cambien en el Atlètic. Aún no es como se esperaban, no. Ayer, cuando ya tenía los tres puntos en el bolsillo se dejó dos con un penalti en el minuto 102. No es la primera vez que eso les pasa a los de Gabri. Sufren siempre en los añadidos. No saben matar los partidos y por eso siguen en descenso y esta vez jugando contra un Barbastro con un jugador bajo palos por la expulsión de su portero. A ver si después de la fiesta de la Copa del Rey este equipo se centra en lo importante. En la Liga en la Segunda RFEF, el objetivo es mantenerse, sí, pero pensar un poco más en grande tampoco estaría mal. Con unos retoques en invierno, la cosa es posible.
Y dicho todo esto. Una petición dicha sin acritud. Tanto para el Atlètic Lleida, pero sobre todo para el Lleida, que bastante tiene con lo suyo deportiva y económicamente hablando, cosa que debería ser prioritaria para la entidad. Hagan el favor de abandonar eternas rencillas personales, y siéntense y dialoguen. Y si no pueden hacerlo búsquense su OK Corral particular y solventen sus diferencias al estilo de Wyatt Earp, Doc Hollyday y los Clayton. Lo que sea, pero eviten que sintamos vergüenza ajena cada vez que leemos reflejadas sus cuitas en las páginas del diario. La de esta semana nos retrotrajo a nuestra infancia cuando en el patio, a la hora del recreo, el dueño de la pelota decía aquello de “tú no juegas, que el balón es mío”.