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Claves de un liderazgo ejecutivo eficiente

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Los Programas de Desarrollo de Liderazgo (PDL) son un proceso de formación y acompañamiento especializado para el desarrollo de las competencias de liderazgo de los participantes de una misma empresa, con el fin de implantar y acelerar su estrategia corporativa. Estudios realizados definen tres objetivos principales para el diseño de un programa de desarrollo de liderazgo: 1. Que los participantes entiendan cuál es el entorno en el que la empresa compite y cuál es la estrategia seleccionada para conseguir el éxito.2.

Que se identifiquen los procesos y las áreas claves de la empresa para tomar decisiones que sintonicen con la estrategia de futuro.3. Que sean capaces de identificar sus competencias individuales y las requeridas para poder ayudar a que la empresa alcance sus objetivos.Estudios recientes realizados por la consultora Mckinsey en Estados Unidos desvelan que la inversión ha sido de 14.000 millones de dólares y el coste de cada directivo formado, de 150.000 $. Además, dos tercios de todos los directivos consultados confirman que el desarrollo del liderazgo es su primera prioridad de formación, pero solo el 7% piensan que su empresa desarrolle a los líderes de forma eficaz, mientras que el 30% de las empresas consultadas señalan que sus resultados internacionales han sido regulares debido a la escasez de líderes.En España, según los datos de la Fundación Española para el Empleo (FUNDAE), en 2020 se bonificaron 99.509 acciones formativas en programas de desarrollo de liderazgo, con un importe bonificado de 102,3 millones de euros.

Son cifras considerables, que marcan una clara tendencia empresarial para impartir programas de Desarrollo de Liderazgo a medida de sus necesidades, pero ¿son efectivos estos programas? ¿Bajo qué modelo de liderazgo forman a sus empleados? ¿Está contrastado científicamente? ¿Evalúa sus competencias clave iniciales y finales? De hecho, según el mismo estudio de Mckinsey, las causas principales del fracaso de los PDL son:-No se adaptan al contexto de la empresa.-No se reflexiona acerca de los retos reales de la empresa.-Se subestima la resistencia mental de las personas a los procesos de cambio.-No se miden los resultados de los PDL.Para adaptar un Programa de Desarrollo de Liderazgo a las necesidades de la empresa, se deben definir, por un lado, conceptos como cultura, valores, visión y objetivos de ésta. Y por otro, identificar claramente los perfiles profesionales que se van a formar, sus expectativas y sus competencias, para poderlas evaluar al inicio y al final del programa y enfocar la formación en potenciarlas.También se debería adaptar al contexto y objetivos empresariales, con una definición inicial de los objetivos a alcanzar con el programa y debe incorporar un sistema de seguimiento continuado de KPIS durante todo el proceso formativo, para asegurar sus resultados. Además, es fundamental que incorpore servicios de mentoría y acompañamiento durante todo el proceso, por parte de séniors de la propia organización y profesorado de la business school.

Pero, sobre todo, debe ser riguroso y contar con un modelo de liderazgo ejecutivo definido, con base científica, que se pueda gestionar (medir, capacitar y verificar) susceptible de aplicarse a cualquier nivel jerárquico.Porque como afirma Néstor Braidot, los verdaderos líderes son quienes tienen el cerebro preparado para decidir sobre la marcha, en el momento. Ya no hay tiempo para imaginar escenarios porque la velocidad con que cambian las circunstancias no lo permite.

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