La emergencia de la ultraderecha
Si el arte tiende a ser un reflejo de nuestra sociedad, la última creación de Aitor Gabilondo (Patria, Entrevías) se hace urgente ver. A través de ocho episodios, el guion narra la historia de Salvador Aguirre (Luis Tosar), un técnico de emergencias sanitarias de Madrid en plena rehabilitación por alcoholismo y con una relación cada vez más distante con su hija adolescente, Milena (Candela Arestegui). Una noche, su ambulancia acude al aviso de una pelea entre ultras de dos equipos de fútbol, topándose allí por sorpresa con la propia Milena malherida. Es en este instante cuando Salvador descubre su pertenencia a un grupo neonazi conocido como White Souls, y es aquí donde emprenderá una desesperada carrera a contrarreloj para rescatarla de la violenta espiral de odio en la que se ha introducido, infiltrándose en el mismísimo cuartel general de la banda. En paralelo, la serie sigue el día a día de Marjane (Fariba Sheikhan), compañera musulmana de ambulancia que observa alarmada cómo Salvador se va hundiendo poco a poco, y de la inspectora Sonia Martín (Patricia Vico), policía encargada de desmantelar la susodicha organización de ultraderecha. Más allá de poner el foco en la radicalización de parte de la juventud española y en el modus operandi de su reclutamiento —ilustrado a través de las figuras de Carla (Leonor Watling), una veterana neonazi acostumbrada a manejar a los chavales a base de carisma y miedo; Julia (Claudia Salas), madre soltera y figura clave en la banda; y Nacho (César Mateo), uno de los líderes más agresivos—, el thriller deslumbra tanto por su potencia visual como por el más que adecuado ritmo bajo el que se desarrolla, enganchando al espectador y empujándolo a ver toda la temporada de un tirón. En cuanto al apartado interpretativo, Tosar vuelve a brillar en el papel de un padre agotado, culpable y casi siempre al borde del derrumbe, cuyo heroísmo se torna cada vez más ambiguo. Aunque no podemos obviar el hecho de que la cinta esté cargada de tópicos y prime la acción por encima de la reflexión, ya se ha colocado entre los contenidos más vistos de Netflix en España y ha logrado generar un intenso y necesario debate en el que incluso ha participado su reparto —Salas habla de la necesidad de no juzgar a su personaje para entender los mecanismos de captación, mientras que Tosar apunta cómo los discursos de odio se normalizan y acaban teniendo consecuencias reales.