SEGRE

VALLBONA DE LES MONGES

50 años de vino social en Vallbona

L'Olivera fomenta la integración de personas vulnerables || Produce vinos y aceites ecológicos

La poda encara es fa a mà, com gairebé totes les tasques, i la fan persones amb discapacitat.

La poda aún se hace a mano, como casi todas las tareas, y la hacen personas con discapacidad. - LAIA PEDRÓS

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La cooperativa L’Olivera de Vallbona de les Monges es un gran ejemplo de solidaridad. Tras medio siglo, ha conseguido convertirse en un proyecto social referente y totalmente arraigado al territorio que fomenta la promoción y la integración de personas con discapacidad y/o riesgo de exclusión social a partir del cultivo de viñedos y olivos y la posterior producción y elaboración de vinos y aceites ecológicos.

Los inicios de la cooperativa de L’Olivera, que este 2024 cumple 50 años, se remontan al 1974 cuando un grupo de personas, con el padre escolapio Josep Maria Segura al frente, se instalaron en el pueblo de Vallbona de les Monges con la idea de crear una comunidad de vida y trabajo que, por un lado, integrara a personas vulnerables y, por otro, planteara una salida económica productiva a partir de los propios valores de la zona. Carles De Ahumada, director de L’Olivera y vinculado al proyecto desde sus inicios, recuerda que “desde buen principio tuvieron claro que tenían que organizarse en cooperativa, como un grupo de trabajo en el que todos somos iguales (todos tenemos capacidades y todos tenemos discapacidades) y trabajamos en común para un mismo fin”. De Ahumada destaca que “L’Olivera fue más allá ya que, aparte de compartir trabajo, la idea era crear una comunidad para vivir también juntos y hacerlo desde la Catalunya abandonada o pobre para dar respuesta a la problemática del mundo rural, de modo que podemos decir que fueron unos avanzados a su tiempo”. Tras varias prueba-error, al cabo de unos años decidieron centrarse en el cultivo de viñedos y olivos, que se adaptan muy bien a la zona de Vallbona. Entonces se dieron cuenta de que, para que fuese rentable, tenían que cerrar el círculo y empezaron a elaborar vino (el primero salió al cabo de 15 años de su llegada a Vallbona) y posteriormente aceite. L’Olivera elabora tanto vino blanco como negro, aunque destaca el blanco porque en Vallbona han pesado siempre estas variedades. Desde la cooperativa trabajan básicamente con macabeo (que les da identidad), parellada y garnacha, y en negro, la garnacha es la predominante. En los últimos años también han centrado buena parte de sus esfuerzos en recuperar variedades tradicionales, algunas ya desconocidas. Actualmente cultivan una veintena de hectáreas de viñedos y otras tantas de olivos en Vallbona. Desde el 2010, L’Olivera se ha expandido fuera del Urgell y está también en Can Calopa, una masía del Parc Natural de Collserola, donde recuperan la viña y elaboran el único vino de la ciudad de Barcelona. A diferencia de otras entidades del territorio, De Ahumada afirma que “L’Olivera es más un proyecto de trabajo y de vida que uno de prestación de servicios”.

L’Olivera produce 180.000 botellas de vino al año de unas 20 referencias

Actualmente la cooperativa L’Olivera tiene una producción de 180.000 botellas de vino anuales distribuidas en una veintena de referencias, así como aceite de tres tipos. Aunque su principal mercado es Catalunya, también exportan casi un 10% de su producción. Como curiosidad, en la primera campaña de 1989 hicieron 14.000 botellas de las que consiguieron vender 11.000 “a un precio desorbitado, creo recordar que eran unas 250 o 300 pesetas, pero era la novedad, nos alegró muchísimo cuando vendimos la primera caja”, apunta De Ahumada. L’Olivera es considerada “la primera industria local”, da trabajo a unas 90 personas y una veintena más ya mayores continúan viviendo en su masía residencia de Vallbona, es decir, dependen de la cooperativa unas 110 personas de las cuales medio centenar son personas vulnerables. Entre los retos para el futuro, De Ahumada destaca que trabajan para reforzar el derecho de las personas a vivir de forma autónoma en su comunidad. Para conseguirlo tienen dos casas en Vallbona y cinco pisos en Molins de Rei.

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