La DGT lo confirma: multará con 200 euros por no encender estas luces en la carretera
La Dirección General de Tráfico exige el uso del alumbrado en condiciones de baja visibilidad para reducir accidentes y evitar multas de hasta 200 euros

Un coche con las luces encendidas.
La normativa española sobre el uso obligatorio de las luces en los vehículos es muy explícita. Según establece la Ley de Seguridad Vial en su artículo 43, todos los automóviles que circulen "entre la puesta y la salida del sol" deben llevar encendido el sistema de alumbrado correspondiente, específicamente las luces de cruce. Esta medida no solo busca mejorar la visibilidad de los vehículos en la carretera, sino también reducir la siniestralidad vial en España. Sin embargo, la obligatoriedad de estas luces va más allá del periodo nocturno, extendiéndose a otras situaciones donde la visibilidad queda comprometida.
Las condiciones meteorológicas adversas, los túneles o los carriles reversibles son algunas de las circunstancias en las que la Dirección General de Tráfico (DGT) exige activar el sistema de alumbrado adecuado. El incumplimiento de esta normativa puede acarrear multas de hasta 200 euros, sin retirada de puntos del carnet, pero con un impacto económico considerable para los conductores. La razón principal de esta regulación es garantizar que los vehículos sean perfectamente visibles en cualquier situación que implique una reducción de la luz natural o artificial.
Situaciones obligatorias para el uso de las luces de cruce
Además del periodo nocturno, existen varias circunstancias específicas donde los conductores deben encender obligatoriamente las luces de cruce, independientemente de la hora del día. Una de ellas es al circular por túneles o pasos inferiores, donde la iluminación natural es escasa o inexistente. Esta medida permite que el vehículo sea más visible en estos entornos con iluminación reducida, aumentando la seguridad tanto para el conductor como para otros usuarios de la vía.
Los carriles reversibles o en sentido contrario representan otro escenario donde las luces de cruce son imprescindibles. En estas situaciones, el uso del alumbrado adecuado resulta fundamental para diferenciar claramente el sentido de la marcha y evitar posibles colisiones frontales, que suelen tener consecuencias graves. La señalización lumínica actúa como un elemento diferenciador en vías donde la circulación puede cambiar de dirección según las necesidades del tráfico.
Las condiciones meteorológicas adversas constituyen el tercer gran grupo de situaciones donde se requiere encender las luces de cruce. Fenómenos como la lluvia intensa, la niebla, la nevada o la presencia de polvo en suspensión reducen significativamente la visibilidad en carretera. En estas circunstancias, las luces no solo permiten ver mejor, sino también ser visto por otros conductores, aumentando considerablemente el margen de reacción ante posibles peligros.
Sanciones por incumplir la normativa de alumbrado
La DGT considera una infracción grave no llevar las luces encendidas cuando la normativa lo exige. Este incumplimiento está sancionado con multas económicas que pueden llegar hasta los 200 euros. Es importante destacar que, aunque esta infracción no conlleva la retirada de puntos del carnet de conducir, sí supone un desembolso económico significativo que podría evitarse simplemente cumpliendo con la normativa establecida.
Los agentes de tráfico tienen potestad para denunciar a cualquier conductor que circule sin las luces reglamentarias en las situaciones descritas anteriormente. Esta vigilancia se intensifica especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando los días son más cortos y las condiciones meteorológicas suelen ser más adversas, aumentando las situaciones en las que el uso de las luces es obligatorio.
Cómo regular correctamente las luces del automóvil
Para garantizar que las luces del vehículo cumplan eficazmente su función, es fundamental que estén correctamente reguladas. El proceso de ajuste puede realizarse de manera sencilla siguiendo unos pasos básicos. En primer lugar, hay que situar el vehículo frente a una superficie plana, como la puerta de un garaje o un muro, a una distancia aproximada de cinco metros. A continuación, se debe medir la altura del centro del faro con respecto al suelo y marcar ese punto en la pared.
Tras encender las luces, es necesario comprobar si el haz luminoso coincide con la marca realizada en la pared. Si la proyección no coincide o se desvía, habrá que utilizar los dispositivos de ajuste del vehículo para establecer la altura correcta de los faros. Este sencillo procedimiento garantiza que las luces alumbren adecuadamente la carretera sin deslumbrar a otros conductores, aspecto crucial para la seguridad vial.
¿Qué diferencia hay entre las luces de cruce y las luces diurnas?
Es importante no confundir las luces de cruce con las luces diurnas (DRL - Daytime Running Lights), que son obligatorias en todos los vehículos homologados en la Unión Europea desde 2011. Las luces diurnas se encienden automáticamente al arrancar el motor y tienen como única función hacer más visible el vehículo durante el día, pero no iluminan la carretera ni sustituyen a las luces de cruce en situaciones de visibilidad reducida.
Mientras que las luces diurnas consumen menos energía y están diseñadas exclusivamente para aumentar la visibilidad del vehículo durante el día, las luces de cruce tienen mayor potencia y están orientadas para iluminar la carretera, permitiendo al conductor ver adecuadamente el trazado y los posibles obstáculos. Esta distinción es fundamental, ya que circular solo con luces diurnas en situaciones que requieren luces de cruce también puede ser motivo de sanción.
Diferencias entre sistemas de iluminación modernos
La tecnología en sistemas de iluminación vehicular ha avanzado significativamente en las últimas décadas. Actualmente, encontramos diversos tipos de sistemas como los faros halógenos tradicionales, los de xenón, LED o incluso matriz LED. Cada uno ofrece diferentes prestaciones en términos de intensidad lumínica, durabilidad y eficiencia energética.
Los sistemas más avanzados, como los faros adaptativos o inteligentes, ajustan automáticamente el haz de luz según las condiciones de la vía, la velocidad del vehículo o la presencia de otros usuarios. Estos sistemas optimizan la iluminación sin deslumbrar a otros conductores, representando un avance significativo en términos de seguridad vial. No obstante, independientemente del tipo de tecnología, la normativa sobre cuándo deben utilizarse las luces de cruce sigue siendo la misma para todos los vehículos.