Así deberán ofrecer los supermercados las frutas y verduras 'feas' para no ser sancionados
La nueva normativa contra el desperdicio alimentario obliga a los supermercados a comercializar productos con imperfecciones estéticas con descuentos, bajo multas de hasta 500.000 euros
Los expertos en economía agroalimentaria prevén que la implementación de esta ley puede tener un efecto moderador sobre los precios de determinados productos, especialmente frutas y verduras.

Imagen de archivo de un supermercado.
La lucha contra el desperdicio alimentario en España ha dado un paso decisivo con la entrada en vigor, el pasado 3 de abril, de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario. Esta normativa obliga a supermercados y comercios a vender aquellos alimentos considerados 'feos' o con imperfecciones estéticas que anteriormente acababan directamente en la basura. Los establecimientos deberán ofrecer estos productos con descuentos, una medida que busca atajar un problema global de enorme magnitud: se estima que un tercio de los alimentos producidos mundialmente termina desechándose, alcanzando los 1.050 millones de toneladas en 2022.
Los comercios que incumplan esta nueva normativa se enfrentarán a sanciones económicas que oscilarán entre los 2.000 y los 500.000 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción. No obstante, algunas medidas contempladas en la ley tendrán un periodo de adaptación más amplio, como es el caso del plan de prevención del desperdicio alimentario, que será obligatorio a partir de abril de 2026. La normativa establece una jerarquía clara de prioridades para la gestión de los excedentes alimentarios, fomentando en primera instancia la donación a bancos de alimentos y entidades sociales antes de buscar otras alternativas de reutilización.
¿Qué implica realmente la ley contra el desperdicio alimentario?
La nueva legislación va más allá de la comercialización de productos 'imperfectos'. Entre sus medidas destacadas figura la obligatoriedad para bares y restaurantes de ofrecer a sus clientes envases para llevarse las sobras sin coste adicional, una práctica que, si bien ya estaba extendida, ahora queda regulada por ley. Esta iniciativa se enmarca en un contexto de creciente concienciación sobre la sostenibilidad en el sector hostelero.
El texto normativo prioriza la donación de alimentos en buen estado pero no comercializables a entidades sociales, reforzando el papel de los bancos de alimentos como intermediarios clave en este proceso. De esta forma, se busca que aquellos productos que no pueden venderse por cuestiones estéticas o de proximidad a su fecha de caducidad lleguen a personas en situación de vulnerabilidad antes de ser desechados.
El impacto del desperdicio alimentario en cifras
El desperdicio de alimentos constituye un problema de dimensiones alarmantes tanto a nivel económico como medioambiental. Según los datos más recientes, aproximadamente un tercio de la producción alimentaria mundial termina en la basura, lo que equivale a unos 1.050 millones de toneladas anuales. Esta cifra no solo representa una ineficiencia económica de proporciones colosales, sino también un impacto ecológico devastador, ya que los alimentos desechados generan emisiones de gases de efecto invernadero durante su descomposición.
En España, se estima que cada ciudadano desperdicia anualmente entre 70 y 80 kilos de comida, una cantidad que podría reducirse significativamente con la implementación efectiva de la nueva normativa y un cambio en los hábitos de consumo. Los expertos señalan que gran parte de este desperdicio se produce en los hogares, lo que subraya la importancia de las campañas de concienciación dirigidas al consumidor final.
Estrategias para reducir el desperdicio alimentario en el hogar
Aunque la ley se centra principalmente en los actores comerciales de la cadena alimentaria, los consumidores juegan un papel fundamental en la reducción del desperdicio. Algunas recomendaciones prácticas para minimizar el despilfarro en casa incluyen:
- Planificación de menús semanales: Elaborar un plan de comidas para toda la semana permite realizar compras más ajustadas a las necesidades reales, evitando adquirir productos que acabarán caducando en la nevera. Los expertos recomiendan hacer la lista de la compra después de revisar lo que ya tenemos en casa.
- Correcta conservación de alimentos: Entender la diferencia entre 'fecha de caducidad' y 'consumo preferente' resulta crucial. Mientras que los alimentos no deben consumirse después de su fecha de caducidad por razones de seguridad alimentaria, aquellos que han superado su fecha de consumo preferente simplemente pueden haber perdido parte de sus propiedades organolépticas, pero siguen siendo perfectamente comestibles.
- Compra consciente: Optar por productos con imperfecciones estéticas o cercanos a su fecha de consumo preferente no solo contribuye a reducir el desperdicio, sino que también suele suponer un ahorro económico significativo para las familias. Muchos supermercados ofrecen estos productos con descuentos que pueden llegar hasta el 50%.
Tendencias internacionales en la lucha contra el desperdicio alimentario
España no es pionera en la legislación contra el desperdicio de alimentos. Países como Francia o Italia ya cuentan con normativas similares desde hace años, con resultados notables. El modelo francés, particularmente, ha servido de inspiración para la ley española, especialmente en lo referente a la obligatoriedad de los supermercados de donar sus excedentes alimentarios a organizaciones benéficas.
A nivel europeo, la Comisión ha establecido el objetivo de reducir a la mitad el desperdicio alimentario per cápita para 2030, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Esta meta requiere un esfuerzo coordinado entre todos los actores de la cadena alimentaria, desde productores hasta consumidores, pasando por distribuidores, hostelería y administraciones públicas.
¿Qué beneficios aporta comprar alimentos 'imperfectos'?
Adquirir frutas y verduras con formas irregulares o pequeñas imperfecciones estéticas conlleva múltiples ventajas. Por un lado, estos productos tienen exactamente las mismas propiedades nutricionales que sus homólogos 'perfectos', pero suelen comercializarse a precios considerablemente más bajos. Por otro lado, su consumo contribuye directamente a reducir el desperdicio alimentario y, por ende, el impacto ambiental asociado a la producción y eliminación de residuos orgánicos.
Algunas cadenas de supermercados ya habían comenzado a ofrecer líneas específicas de productos 'imperfectos' antes de la entrada en vigor de la ley, con resultados muy positivos entre los consumidores más concienciados. La normativa viene a generalizar esta práctica, extendiendo sus beneficios al conjunto de la población y normalizando el consumo de alimentos que, pese a no cumplir con los estándares estéticos convencionales, son perfectamente aptos para el consumo.
¿Cómo afectará esta ley a los precios de los alimentos?
Los expertos en economía agroalimentaria prevén que la implementación de esta ley puede tener un efecto moderador sobre los precios de determinados productos, especialmente frutas y verduras. Al comercializarse una mayor proporción de la producción, incluyendo aquellos ejemplares que anteriormente se desechaban por razones estéticas, se incrementa la oferta disponible, lo que teóricamente debería presionar los precios a la baja.
No obstante, el impacto real sobre el bolsillo del consumidor dependerá de múltiples factores, incluyendo la elasticidad de la demanda de cada producto específico y las estrategias comerciales que adopten las cadenas de distribución. En cualquier caso, lo que sí parece claro es que los consumidores tendrán acceso a una gama más amplia de opciones, incluyendo alternativas más económicas en forma de productos 'imperfectos' con descuento.